Cuba, 11 de julio de 2021: La manifestación LGBTIQ+


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Adriana Díaz y Analía Escalona (Foto: Tremenda Nota)

Miles de personas salieron a protestar en Cuba este 11 de julio para reclamar al gobierno que mejore sus condiciones de vida y garantice los derechos ciudadanos, entre otras peticiones.

Las protestas alcanzaron ciudades de todo el país, pero en algunos barrios de La Habana tuvieron pasajes de una violencia no vista antes. Patrullas volcadas, tiendas asaltadas y enfrentamientos a pedradas entre los manifestantes y la policía, ocurrieron por primera vez en Cuba con esta dimensión.

Una parte de la comunidad LGBTIQ+ se unió a las marchas. Además de compartir las demandas generales de los manifestantes, tenían razones particulares para protestar.

«Vine porque estoy cansada de la represión que tiene la policía con los trans, no nos dejan salir a las calles, nos piden carnés, nos llevan por prostitución», dijo a Tremenda Nota una mujer trans que marchaba entre miles de personas por Centro Habana.

Adriana Díaz Martínez caminaba junto a otras mujeres trans. Coreaban, como el resto de los manifestantes «Libertad», «Fuera, Díaz-Canel» y «Patria y Vida». Esta última consigna, una de las más populares en las protestas, es el título de una canción de los artistas Yotuel Romero, Descemer Bueno, Maykel Osorbo, El Funky y Gente de Zona. En los últimos meses se ha convertido en un himno para los que se oponen al gobierno.

Analía Escalona, una de las compañeras de Adriana, señaló la escasez de productos básicos como una de las razones para protestar: «lo primero que tiene que haber en una farmacia para uno poder cuidarse y no contraer ninguna ITS (Infección de Transmisión Sexual) es condón, y no hay».

(Video: Nelson Álvarez Mairata)

También mencionó el acoso policial que afecta a las personas trans como otro motivo para marchar: «Nos llevan para las unidades sin necesidad ninguna, nos meten en “peligro”, las familias pasando trabajo, cargando sacos para una prisión, al final de cuentas sin ninguna necesidad».

Al hablar de «peligro», se refirió al «Estado Peligroso», una opción que tiene la ley cubana para procesar a alguien que no ha cometido delito.

«Somos maltratadas por la misma policía. Es un acoso y acoso. Basta ya», enfatizó Chanel, otra de las mujeres trans que participó en la marcha.

«Yo tengo título. Título de maestra, de peluquera. No hay necesidad de llevarnos, meternos en “peligro” sin necesidad», dijo Analía. «¡Todas no nos prostituimos, pinga! ¡Patria y Vida!».

«Vine en compañerismo con todas las demás personas que hay aquí. Por el hambre, la necesidad. No hay medicamentos, no hay comida. No hay agua. No hay nada. ¡Las casas en La Habana se están cayendo y ellos están construyendo hoteles!», comentó Adriana.

La crisis económica de Cuba, empeorada por la epidemia de covid-19 y por las sanciones estadounidenses, llegó al extremo en 2020. La economía cayó un 11 por ciento, según fuentes oficiales.

Para las personas trans cualquier caída de la economía pesa el doble. Sigue siendo difícil en Cuba que estas mujeres terminen estudios o accedan a un empleo formal.

«Necesitamos plazas de trabajo para personas trans, donde podamos ir vestidas de mujer», dijo Adriana.

El Código de Trabajo vigente prohíbe la discriminación por orientación sexual, pero no brinda la misma protección a quienes son rechazados por su identidad de género.

Analía Escalona (centro), Chanel (izq.) y Maykel González Vivero (Foto: Tremenda Nota)

El periodista Maykel González Vivero, de Tremenda Nota, fue detenido en las manifestaciones del pasado domingo y conducido a la cárcel provisional conocida como «El Vivac», en las afueras de La Habana.

El reportero coincidió con dos mujeres trans durante su detención. Ambas viven en Arroyo Naranjo, un municipio de la periferia, y participaron en las protestas de La Güinera, uno de los barrios más pobres de la ciudad. Los medios oficiales citaron los disturbios ocurridos allí entre los más violentos.

González Vivero dijo a Tremenda Nota que las detenidas trans fueron tratadas por la policía como hombres desde el principio, cuando se dirigieron a ellas por su nombre legal.

Ambas relataron al periodista que habían sido sancionadas por tribunales en el pasado y que los reglamentos de las cárceles cubanas desconocen su identidad de género. Citaron, por ejemplo, el corte de cabello masculino que les imponen.

Tremenda Nota

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