Cristianos LGBTI+ ante el fundamentalismo: «Una líder nos habló de parte de Dios y nos dijo que eras una mala influencia»


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Osmel Padilla Hernández (Fotos: María Lucía Expósito)

Desde niño estuve rodeado cada domingo de personas cantando con sus biblias bajo el brazo. A pesar de que mi familia no era cristiana, crecí en un mundo evangélico. Fui bastante feliz, para qué negarlo. Me encantaba investigar acerca de otras religiones.

Cuando tenía 14 años tomé la decisión de bautizarme en la Iglesia Adventista del 7mo. Día. En ese momento tenía la seguridad de que ese era el camino correcto.

Teníamos un pastor genial, que a pesar de saber sobre mi sexualidad siempre estuvo dándome su apoyo. Nunca hubo ningún tipo de exclusión o rechazo. Mis amigos eran fabulosos. Una que otra vez escuchaba comentarios «pasilleros» de que era afeminado o de que tenía amigos gays, pero todo quedaba ahí.

Cuando cumplí 18 años, mis expectativas habían cambiado un poco. Ya no me gustaba la música «clásica» de los himnos adventistas. Siempre fui muy carismático. Sentía que aquel fuego emocional de los «aleluyos» me llamaba.

Decidí cambiarme informalmente para la Iglesia Pentecostal de las Asambleas de Dios. Me llamaba la atención tanto el templo de mi ciudad que tenía 5 pisos, como lo carismático que eran sus servicios. Rápidamente tuve amigos y me hice notar.

No pasó mucho tiempo para tener la mirada de los líderes de juveniles puesta sobre mí. Al principio solo me criticaban porque seguía guardando el sábado y un pentecostal no hace esas cosas. Luego el tema fue tomando otro rumbo y ahí comenzaron los ataques.

Un día mi amiga me dice: «Osmel, una líder nos habló de parte de Dios y nos dijo que eras una mala influencia para nosotros y que debíamos alejarnos de ti».

Empezó la exclusión. El acoso de los lideres aumentó cuando comenzaron a tener la sospecha de que mi mejor amigo y yo teníamos más que una amistad o simplemente de que yo sentía cosas por él.

Fueron momentos muy duros. Recuerdo tener que sentarme solo en los cultos, alejado de los demás por ser «una mala influencia». Me llamaron varias veces para tratar el tema y darme consejos de cómo podía «cambiar» un deseo que supuestamente estaba mal.

Luché y batallé incansablemente durante toda mi adolescencia creyendo que Dios sí me cambiaría. Tenía mucho temor de que alguien descubriera toda la verdad. Caminaba por las calles de Santiago de Cuba entre carteles del «Diseño Original» y me sentía muy confuso. Algo estaba «mal» y no podía hablarlo con nadie. Sentía todo el peso del mundo sobre mí.

¿Cómo, si Dios me amaba tanto, me hacía pasar por algo así? ¿Cambiará Dios mi sexualidad algún día? Esas preguntas que no salían de mí.

Un poco cansado de aquellos problemas, con miedo de contarle a mi familia o de que se enteraran, decidí dejar Santiago. Creo hacerme migrante fue una de las mejores decisiones que tomé.

A los pocos días estaba en La Habana. Recogí mis cosas y me fui, sin pensarlo mucho. A pesar de que salí huyendo del fundamentalismo religioso, en cuanto llegué me acerqué a una iglesia bautista libre. A los pocos meses, todo iba cogiendo el mismo rumbo que antes. Poco a poco me fui alejando, sin renunciar a la necesidad de buscar de Dios y la certeza de que no podía estar lejos de él.

Un día encontré en Facebook una publicación sobre una iglesia «inclusiva» con la comunidad LGBTI+. Me emocioné. Sabía que había iglesias donde podían ir los gays, pero no tenía idea de que esas iglesias hubieran llegado a Cuba.

No sabía mucho de qué iba todo y después de tanto tiempo cargando con ese rencor, me costaba mucho trabajo creer que había una iglesia dispuesta a recibirme con los brazos abiertos. Pasé mucho tiempo estudiando sobre las referencias bíblicas a la homosexualidad. Me costaba abandonar los criterios fundamentalistas que me habían inculcado desde pequeño, aunque me condenaran. Con el tiempo fui entendiendo y rectificando muchos errores. Cada vez que descubría algo, sentía que un peso caía de mí. Era más libre.

Actualmente asisto a la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba (Fibac). En cuanto un amigo me dijo que allí me recibirían sin ningún problema, no lo dudé y me fui hasta allá. Hoy estoy plenamente convencido de mi fe y de que a Dios no le interesa mi orientación sexual.

Mi familia se lo tomó súper bien y desde el primer momento me apoyó. A pesar de que muchos cristianos me juzgan por servir a Dios siendo abiertamente gay, solo me queda demostrarles el amor que ellos nunca me dieron desde su homofobia fundamentalista.

Me siento libre ahora. Voy por todos lados con las palabras que el apóstol Pablo dijo a Timoteo: «Por lo cual también sufro estas cosas, pero no me avergüenzo; porque yo sé en quién he creído, y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día».

Osmel Padilla Hernández

Osmel Padilla Hernández

Maestro de primaria en La Habana

Comments (9)

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    R. Acevedo

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    Osmel, Un saludo de tu hermano en Cristo agui en San Antonio, Texas. Gracias por tu testimonio ! Somos miles, por todo el mundo, que amamos a Cristo y lo hemos aceptado como nuestro Salvador, y que tambien somos gay. Sigue adelante y ten animo que no estas solo !!!!

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      Osmelito

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      Muchas gracias por sus palabras. Dios nos de las fuerzas suficientes para seguir adelante levantando la voz en nombre del amor tan grande que Dios tiene para con todos y que es el mandamiento mas importante. Abarazos desde Cuba. Bendiciones!!!

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    Yo

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    No te echarás con varón como con mujer; es abominación. (Levítico 18:22). Con todo el respeto que mereces. No sé que “Biblia” leíste. Estás en falsa doctrina men. Arrepiente y entrégale tu vida a Jesús. No a un Dios construido en base a tu conveniencia. DIOS TE BENDIGA!

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      Orgullo

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      No discrimine señor. Todos somos hijos del señor. Abominable es lo que ud hace, que toma la referencia bíblica para hacer tu voluntad en el nombre de Dios… dios te bendiga a ti!!! Paz y amor…🙌🙌

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      Raydel

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      A mí lo que más me molesta es la hipocresía de citar Levítico cuando la inmensa mayoría de los cristianos fundamentalistas no creen en esa parte de la Escritura por considerarla aplicable a los judíos. En ese mismo libro se prohíbe comer una serie de animales -el cerdo, por citar un ejemplo- y todos estos evangélicos lo consumen sin preocupación alguna. En el libro de Éxodo queda claro que guardar el sábado es parte de la ley de Dios, pero no lo guardan porque dicen que es para los judíos, pero a la hora de criticar a los gays, resucitan la parte de la Biblia que fusilan a conveniencia para leerles esos pasajes. Señores santurrones de doble moral, si los gays vamos hacia la perdición, ustedes nos harán compañía por mentirosos e hipócritas. Nos vemos en Pandemónium, la capital del Infierno!

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    Juan Manuel

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    Hermoso e Inspirador testimonio. Gracias por compartir tus experiencias de vida al mundo y dar luz a muchos y muchas que están pasando por procesos difíciles y necesitan ver que aún hay esperanza en medios de situaciones adversas y que Dios sigue aún hablando y llamando a aquellos que han sido excluidos por las Iglesias . Te quiero un montón mi hijito! Dios te bendiga!

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    Claudia Lu

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    Felicitaciones mi niño lindo… Estoy orgullosa de ti…Cuentas con mi apoyo Tatucho

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    Gilberto

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    Excelente tu artículo Osmelito. En mi caso el fundamentalismo no hizo mella en mi, pero sí he conocido otras historias relacionadas con el tema. Hay personas que tratan de justificar la esencia del fundamentalismo en todas sus facetas. Una vez más mantengo mi convicción de que, en vez de unir, divide, crea sufrimiento y no aporta nada positivo.

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    Karina González

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    Está muy lindo todo mi amor😍😍😍 sabes q te apoyaré siempre en cualquier decisión q tomes 🤩🤩🤩🤩🤩 ese es mi Osmeluchooooooo

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