Cómo construir un «mercenario» en Cuba


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Ilustración: Polari

En los últimos días han abundado los trabajos periodísticos publicados por los medios estatales cubanos, con el propósito de construir un historial de «mercenarios» a personas que destacan por sus posturas críticas frente al gobierno.

En la retórica de esa campaña aparecen emplazados ―y mezclados, como si fueran lo mismo― tanto los medios de derecha como los de izquierda crítica y hasta algunos acreditados en Cuba por el Centro de Prensa Internacional.

Para difamar a personas, muchos de ellos reconocidos artistas —incluso integrados a las instituciones cubanas—, utilizan anécdotas de viajes que realizaron hace años, la mayoría durante la «era Obama». Viajes que, en algunos casos, hasta fueron aprobados y tramitados por los mismos que hoy comparten en sus perfiles de redes sociales estas denuncias de «mercenarismo».

Si esos viajes estaban organizados por la Agencia Central de Inteligencia y después de años es que vienen a enterarse los medios oficiales, la Seguridad del Estado es muy tonta o muy hipócrita.

En muy pocos casos se busca deconstruir el discurso de los emplazados o viviseccionar el periodismo que hacen los medios no estatales. Hay un argumento recurrente que sale una y otra vez: el financiamiento.

No voy a explicar, porque me alargaría demasiado, las razones que puede tener un medio de prensa para aceptar un financiamiento si trabaja en un país que no lo reconoce como medio, no le da personalidad jurídica y lo ataca constantemente en cuanto toca al gobierno con la punta de un lápiz.

La Fundación Ford, y sobre todo Open Society Foundations (OSF), financiada principalmente con fondos del magnate judío George Soros, se han convertido en los nuevos mortífagos de la Revolución Cubana. Para justificarlo, los medios oficiales esgrimen la teoría del «golpe blando» y las «revoluciones de colores».

Asumen que una persona, individuo, institución o gobierno, puede con determinadas acciones no violentas, subvertir el sistema social de un país extranjero sin que existan en ese lugar verdaderas contradicciones entre el gobierno y la ciudadanía. Los individuos críticos y/o opositores son, según esta tesis, simples títeres que responden a los hilos de un magnate que, desde su oficina, recostado en su escritorio, los mueve mientras observa sus efectos en una pantalla gigante, como si fuera Monus, el malvado personaje de Los Fruitis. 

La ecuación de moda es esta: OSF=golpe blando. Por tanto, cualquiera que reciba dinero de la OSF o de alguna institución financiada por la OSF, es un golpista. Cualquiera que haya participado en algún espacio financiado por la OSF es un golpista. Haber estado 5 días en España, participando en un taller, es suficiente para que te capten, te laven el cerebro y te conviertan en mercenario o en tonto útil.

¿Pero la OSF solo ha financiado a los «blandogolpistas», «neoplattistas», anexionistas, mercenarios y tontos útiles?

El vínculo de la OSF con instituciones estatales y/o acreditadas en Cuba es fácilmente verificable. Pero esto no es lo único. Varios de los que hoy se esgrimen como «puros» y utilizan cualquier viaje o una simple foto con funcionarios para descreditar a ultranza cualquier pensamiento crítico, han tenido, en algún momento, una relación directa o indirecta con OSF e incluso con el Departamento de Estado.

Para demostrar la debilidad del argumento usado por los medios oficiales, un caso de estudio muy simple. En 2016 Iroel Sánchez, Raúl Capote y Juan Sánchez asistieron al Fórum de Gobernanza en Internet realizado en México. Entre los patrocinadores oficiales aparecen el gobierno de Estados Unidos y Tides Foundation, una organización que recibe aportes de la OSF.

Entonces, ¿estas personas, conocidas por sus campañas a favor del discurso oficial cubano, pudieron haber sido captadas en ese espacio para crear divisiones en la sociedad civil, atacando al pensamiento diferente y, por tanto, radicalizando las contradicciones?

Yo creo que no. Al igual creo que el dramaturgo Yunior García tampoco es un agente al servicio de ninguna agenda extranjera solo por haber ido a España a un evento similar.

El Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), por cierto, ha trabajado con fondos de la Ford Foundation. A nadie se le ocurriría relacionar su trabajo a favor de los derechos LGBTI+ con ninguna política estadounidense para desestabilizar a Cuba.

Querides míes, si luego de años en la escuela cubana, con una formación ideológica evidente, el Partido-Estado no ha podido lavar el cerebro a los jóvenes, ¿creen que alguien pueda hacerlo en solo 5 días? El maleficio Imperius es cosa de Harry Potter.

Comments (1)

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    Nashville Tejo

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    Tienen un tan sofisticado medio de dibulgacion y propaganda, cultivado a base de mentiras, que hasta los medios mas desarrollados del mundo pueden ser manipulado y caer en sus trampas. No se dan cuenta, por favor, que toda esta historia de que “financiamiento, delincuentes, mercenarios, pagados por la cia”, ejerce en el oido del cubano de a pie, un poderoso effecto.?!.. Es que no ven que esta historia, el unico objetivo que persige es hacer que, esos infelices, se olviden, o que ni siquiera sepan que es lo que quieren los que protestadores… ?! Y que importa si “esa historia” o acusaciones, son ciertas o falsas, ?!… Podran ocultar, ante el cubano y , ahora tambien, el mundo, la grandisima verdad, de la miseria, necesidad, desbastacion, calamidades y penurias, de 62 años, de la poblacion, un pais entero…?! NO!

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