Editorial

Apoyo internacional a la petición para declarar inconstitucional el Decreto Ley 370 en Cuba

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Las organizaciones y medios de comunicación abajo firmantes respaldamos la petición presentada el pasado 8 de junio en Cuba ante la Asamblea Nacional, el Consejo de Estado, el Tribunal Supremo, la Fiscalía General y el presidente de la República para declarar inconstitucional el Decreto Ley 370 de 20191.

Las 64 personas que suscribieron esa solicitud lo hicieron en representación de más de 500 residentes en Cuba y de 3 mil 100 de origen cubano y de otras 83 naciones, quienes firmaron la “Declaración contra el Decreto Ley 370: Ley Azote”, publicada en la plataforma Avaaz.

El Decreto Ley 370 fue descrito como un medio efectivo para la consolidación de la ciberseguridad, la soberanía tecnológica, la seguridad y la defensa nacional. Sin embargo, supedita el desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) a las necesidades estatales e impone restricciones al ejercicio de derechos fundamentales implicados en su uso, como la participación política, la libertad de expresión, la privacidad y el derecho de asociación, entre las que destacan las siguientes:

  • Sanciona la difusión de información en redes sociales contrarias al “interés social”, “la moral” y “las buenas costumbres”, categorías que no definen la conducta ilícita e inhiben el debate en el ámbito público y político.
  • Autoriza el castigo y persecución de investigadores en seguridad informática que publican y alertan sobre la existencia de vulnerabilidades en sistemas informáticos.
  • Otorga facultades discrecionales al Ministerio de las Comunicaciones (MINCOM) para el otorgamiento licencias sobre programas y aplicaciones informáticas.
  • Impide la fabricación, instalación, comercialización de dispositivos asociados a las TIC, sin autorización, afectando el desarrollo de redes comunitarias que garantizan el acceso a internet y reducen la brecha digital.
  • Impide el hospedaje de sitios web ubicados en servidores extranjeros que no sean réplicas de los servidores nacionales, declarando ilegales los blogs personales y medios independientes a los que se les niega acceso al dominio “.cu”; permitiendo al Gobierno controlar y acceder a la información personal de los usuarios.

Esas restricciones contravienen lo dispuesto en los Artículos 8, 40, 41, 47, 54 y 228 de la Constitución de la República de Cuba y son contrarias a los tratados internacionales ratificados por el Estado, que forman parte del ordenamiento jurídico nacional y que protegen expresamente la libertad de expresión. Entre estos, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial1, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer2, la Convención sobre los Derechos del Niño3, y la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad4.

En virtud de la firma de la Declaración Universal de Derechos Humanos y del Pacto Internacional de los derechos civiles y políticos, el Estado cubano está compelido a proteger la libertad de expresión. Dicho compromiso está reafirmado en el Artículo 47 de la Constitución cubana que reconoce el derecho de las personas al libre desarrollo de su personalidad, y en el Artículo 54 que impone al Estado la obligación de garantizar la libertad de expresión, imprescindible para el goce de otros derechos humanos, cuya restricción ilegítima supone una violación de los principios de indivisibilidad, interdependencia y progresividad de los derechos humanos reconocidos en el Artículo 41.

Desde la publicación de nuestro comunicado5 el pasado 6 de mayo ̶ cuando alertamos sobre las violaciones a la libertad de expresión y prensa que supone la aplicación del Decreto Ley 370 ̶ , la situación ha continuado agravándose. Otras nueve personas han sido penalizadas con multas de 3000 pesos (120 dólares), equivalente a tres veces el salario medio mensual vigente. Y al menos uno fue multado en dos ocasiones en un plazo menor a 40 días. En todos los casos, fueron sancionados por funcionarios del MINCOM, bajo órdenes directas de la Seguridad del Estado, debido a sus publicaciones críticas en redes sociales sobre la gestión del Gobierno cubano.

En el Informe de país de febrero de 2020, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) consideró que el Decreto Ley 370 “podría generar restricciones indebidas al ejercicio de los derechos a la libertad de expresión y reunión a través de Internet, afectando la libre circulación de información”6.

La CIDH ha advertido que las actividades de vigilancia en Internet son contrarias al derecho a la privacidad y protección de datos personales. Mostró preocupación porque este tipo de seguimiento en línea estaría siendo utilizado como un medio para la identificación de periodistas independientes y disidentes políticos, lo que llevaría al uso de patrones de hostigamiento contra estas personas7.

El Estado cubano debe garantizar el derecho de acceso a la información a través de cualquier medio, en particular a través de internet. Insistimos en que penalizar y calificar como contravenciones legales el ejercicio de la libertad de expresión y restringir el acceso y la publicación de contenidos en Internet, esgrimiendo motivos de orden público o seguridad nacional, posee un efecto amedrentador en la dimensión colectiva de los derechos de libertad de expresión y de reunión8.

Los abajo firmantes apoyamos la petición para declarar inconstitucional el Decreto Ley 370. Reafirmamos en todos sus términos el comunicado publicado el 6 de mayo pasado. Exhortamos a actores de la comunidad internacional, gobiernos, sociedad civil y organismos internacionales de protección de derechos humanos a exigir al Gobierno cubano el fin inmediato de la vigilancia en línea contra personas que expresan sus opiniones en redes sociales u otros medios y el cese de la persecución a periodistas y activistas de derechos humanos.

Listado de Firmantes:

Access Now

ADN

Alas Tensa

Alianza Regional por la Libre Expresión e Información

Árbol Invertido: Cuba, cultura y libertades

Article 19 Oficina para México y Centroamérica

Asociación Pro Libertad de Prensa

CADAL

Centro PEN de Escritores Cubanos en el Exilio

CiberCuba

Ciudadanía y Desarrollo

CIVICUS

Civil Rigths Defenders

Club de Escritores y Artistas de Cuba

Convivencia

Cubalex

Cubanet

Cultura Democrática

Demo Amlat

Demongeles

Derechos Digitales de América Latina

Diario de Cuba

El Estornudo

Freedom House

Freemuse

Fundación Cubana para los Derechos Humanos

Fundación Internet Bolivia

Havana Times

Hiper Derecho

Huaira

Human Rights Foundation

Hypermedia

ICLEP

IFEX-ALC

Instituto de Artivismo Hannah Arendt

La Hora de Cuba

Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana

Movimiento Cubano por la Libertad de Expresión

Movimiento San Isidro

No Somos Desertores

PEN Internacional

People In Need

People in Need Slovakia

Play-Off Magazine

Post Bellum

“Programa Cuba de la Universidad Sergio Arboleda”

Proyecto Inventario

Puente a la Vista

Race and Equality

Red de Cultura Inclusiva

Red Femenina de Cuba

REDLAD

Rialta

Robert F. Kennedy Human Rights

Transparencia Electoral

Tremenda Nota

Usuarios Digitales

Yucabyte

1 Gaceta Oficial de la República de Cuba (julio 4, 2019): Gaceta Oficial No. 45. Ordinaria de 2019. Decreto Ley 370 de 2018, “Sobre la Informatización de la Sociedad Cubana”. Disponible en: https://www.gacetaoficial.gob.cu/es/gaceta-oficial-no-45-ordinaria-de-2019. Consultado el 4 de junio de 2020.

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En Portada

Cuando la asfixia es el límite

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Mientras el mundo celebraba el Día Internacional de África, en Mineápolis, Estados Unidos, un policía asesinaba a un negro sin conmoverse siquiera por las súplicas del sometido. «No puedo respirar», repitió George Floyd hasta quedar sin aliento.

En 2013 surgió el movimiento Black Lives Matter para luchar contra la violencia policial en el país norteño y como protesta ante el asesinato impune del adolescente negro Trayvon Martin. El movimiento se expandió un año más tarde con la muerte de Michael Brown y Eric Garner, este último también asfixiado por un policía, quien le aplicó una llave estranguladora hasta ahogarlo.

Se trata de las mismas injusticias que han sufrido varias generaciones de afrodescendientes dentro de un sistema social en cuya base subsiste el odio y la humillación a personas por su raza. Todo esto en un país que promulga una falsa igualdad cuando sobreexpone experiencias de éxito de algunas personas negras, mientras fustiga con látigo las desigualdades y estigmatiza sus prácticas sociales. 

En el país que inspiró al mundo con las luchas de Martin Luther King y Malcom X en las décadas del 60 y 70 del siglo pasado, las manifestaciones antirracistas resurgen por las mismas reivindicaciones de 50 años atrás. 

La crisis sanitaria actual acentuó las brechas sociales. Los recortes en educación, desaparición de miles de empleos y criminalización social destaparon la presión concentrada por las inequidades. 

Por su parte, el presidente Donald Trump encendió la pira supremacista cuando amenazó con desplegar el ejército para contener los disturbios. Su periplo de la Casa Blanca hasta la catedral St. John, con una Biblia en la mano, es consistente con la intolerancia y el racismo exhibido durante su campaña y actual presidencia. 

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Algunos posicionamientos en redes sociales erosionan la democracia liberal al negar la legitimidad de la lucha de clases. Emergen alianzas conservadoras y un racismo solapado en quienes tildan de vándalos, drogadictos, fanáticos, revoltosos a una comunidad con larga historia de opresión, como si el hambre, el desahucio o la pobreza no fueran formas de violencia y explotación. 

Hace 30 años el feminismo negro aportó la noción de «interseccionalidad» para abordar todas las variables relacionadas con en el concepto de racialidad. Por ende, junto al color de la piel, el estatus social y económico, procedencia y filiación política es necesario comprender que en todo movimiento revolucionario coexisten intereses políticos que desvían la atención de las demandas de la comunidad. 

Frantz Fanon entiende la relación entre colonialismo, poder y psicología en el sujeto subordinado por medio de la violencia racial. George Floyd solo fue el «canal, una puerta de salida» por donde se liberaron «las energías acumuladas en forma de agresividad», como explica Fanon en Piel negra, máscaras blancas. 

¿Qué revolución no lleva implícita la violencia, no comienza como un malestar hasta que fragua y consolida sus objetivos? Es de muchas maneras una performance política para reconstituir los derechos de los oprimidos.  

En Cuba, el 25 de mayo fue también un escenario en pugna por la representación de la negritud y su devolución de una África afectiva. El «challenge del turbante» realizado por algunos, no exento de frivolidad, develó el distanciamiento existente entre la celebración de un día y el racismo que sufren cotidianamente las personas negras en el país. 

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El racismo es parte consustancial de la nación cubana. La unidad soñada por Martí, quien reclamaba a la lucha independentista sin distinguir entre razas, ha sido, en el mejor de los casos, apenas una utopía política. 

El «ajiaco» de Fernando Ortiz o la noción de mestizaje cultural defendida por Nicolás Guillén como proyectos de nación han servido más para invisibilizar al negro, sus condiciones de vida y participación social, que para su propia emancipación. La historia de los negros en Cuba no se reduce a un pañuelo en la cabeza, lo cual es una deuda.  

La muerte de George Floyd expuso la fragilidad de las sociedades poscoloniales y la reproducción del racismo en sus instituciones. Seguir aceptando el desplazamiento de las personas negras hacia un no-lugar para mantener el supuesto orden social y económico no es sostenible por más tiempo. 

Este sistema de opresión en la vida de las personas, y al interior de las comunidades, naturaliza la violencia e impulsa el blanqueamiento del sujeto racializado. Ese blanqueamiento, que es también económico y político, constituye una maquinaria de producción-consumo-desecho, cuya voracidad arremete con más fuerza contra las personas negras. 

En un video Gianna, hija de George Floyd, dice con una sonrisa que enternece: «Mi papá cambió el mundo». Y es cierto. La esperanza de un cambio emerge, como en todas las revoluciones, de un quejido: «I can´t breathe».

En la asfixia está límite humano de la vida.

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Por otros medios

Heydi Abreu, la judoca cubana que dejó el tatami por la carretera texana

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Heidy Abreu
Heidy Abreu. Diseño de imágenes: Alma Ríos para Distintas Latitudes

Heydi Abreu es una exjudoca cubana que desertó en una justa deportiva para buscarse una mejor vida fuera de la isla. La mujer de 29 años se enfrentó a condiciones desfavorables para las mujeres, pero no se venció y ahora trabaja como rastrera en un pozo petrolero en Texas. Mientras narra sobre cómo es el trabajo físico que realiza, rememora lo que dejó en Cuba y las razones por las que no se arrepiente de su decisión.  

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