«Bola e’ Carne», un fenómeno viral del homoerotismo carcelario en Cuba


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(Ilustración: Polari)

Un nuevo personaje de la epopeya homoerótica cubana ha nacido, ¿o será que «Bola e’ Carne» viene dando tumbos desde los tiempos de la novela «Hombres sin Mujer» de Carlos Montenegro?

Hace días una grabación recorre distintos grupos de WhatsApp y Telegram en Cuba. Un orador homérico narra, en poco más de dos minutos, las aventuras de sancionados mancebos que tras las rejas, en pasillos, comedores y columnas, pugnan por la supervivencia de una hombría a prueba de todo y frágil como nada. El único dilema esa selva sería, en todo caso, templar o no ser templado. 

Andan en grupos, pavoneándose por el penal. Traen cepillos, trozos de madera y todo tipo de objeto que pueda ser afilado hasta convertirlos en instrumentos perfilo cortantes. Siempre camuflados de hombres invencibles.

Esta epopeya los pone a prueba. Nadie ha podido establecer si la historia contada en este audio es verdad o imaginación.

«“Bola e’ Carne”, ese era el tipo más mostro que había violando allí, en el Combinado del Este. Dicen que el tipo cogía a la gente y se los singaba en el aire. Dicen que tuvo problemas con un chamaco que era del Pacto Oquei Oquei. Que el “Bola e’ Carne” lo cogió y se lo singó», comienza el narrador, en un estilo casi telegráfico.

«El chamaco después lo fue a buscar a su compañía. Después que “Bola e’ Carne” lo violó se metieron lo guardias, el chamaco se piró y dijo que no, que “Bola e’ Carne” no le había hecho nada y se fue para su compañía, y empezó a afilar un cepillo de dientes pipá-pipá-pipapapá».

»Como a los tres días se coló en la compañía de “Bola e’ Carne” pa’ pincharlo. “Bola e´ Carne” desde que lo vio le dijo: “¿Viniste a singar de nuevo, no?” Y lo cogió y se lo singó de nuevo», sigue, cada vez más enfático.

«El chamaco no le pudo hacer nada. Cuando la gente del Oquei Oquei se enteran de eso, ¡van pa’rriba de “Bola e’ Carne”! El que inventó el pacto, Francisco “el Desastre”, dicen que organizó esa talla ahí con los Oquei Oquei y le dijeron: “A ese tipo hay que matarlo. Vamo’ pa’rriba de él».

El desenlace está cerca.  

«Dicen que esa gente le cayeron arriba, como diez chamacos Oquei Oquei, y le metieron una tanqueta de mierda caliente. Esa gente calentaron una tanqueta de mierda. Se habían puesto de acuerdo con el cocinero del comedor, que también era Oquei Oquei. A la tanqueta de mierda caliente le añadieron meao’ y lo calentaron todo junto. Se la metieron arriba a “Bola e’ Carne».

La muerte del héroe no será sencilla. Genio y figura de carne.

«Dicen que cuando esa gente le caen arriba, así mismo, antes de matarlo, ya con la tanqueta de mierda y meao’ arriba de “Bola e’ Carne” y esa gente pinchándolo, “Bola e´ Carne” le cortó la cara a uno, le metió el dedo en el culo a otro, y a otro le metió tremenda puñalá’ en el estómago, pero al final esa gente lo mataron y cuando terminaron de matarlo, lo tiraron del Tercero Sur pa’ bajo, ¡búmbata! Y se reventó».

El audio se hizo viral en memes, stickers y videos trucados. El músico y humorista Víctor Cárdenas compuso una canción parodia sobre el personaje llamada «Réquiem pa’ Bola e´ Carne». Al respecto dijo: «Este tipo de cuento, ficción o no, se trasmite de boca en boca y pertenece al imaginario popular. Obviamente un preso no tiene relaciones afectivas con otros, sino que lo violenta con el sexo. La violación dentro del lenguaje del presidio es una forma de declararse alfa».

Tampoco es exactamente así.

Pero, ¿cuánto de real tienen sujetos como «Bola e’ Carne» o los pactos de hermandad como el Oquei Oquei, dirigidos por tipos como Francisco «el Desastre» en las cárceles cubanas?

El régimen carcelario está presidido por relaciones de poder. De preso a condenado y de guardia a sancionado, las variantes son disímiles. Nadie queda libre allá dentro. A veces el respeto es una cuestión de fe y no de principios. Estos últimos no dan de comer, pero los puedes cambiar por cigarros, llamadas telefónicas y permiso a pabellón, o perderlos finalmente apostando a las cartas.

Hay quien se deja someter a un pacto de hermandad como método de supervivencia. Son asociaciones humanas con códigos propios de comunicación y conceptos éticos muy rígidos. Cada asociación tiene un jefe y, detrás suyo, un séquito entero.

Los narcos y los traficantes de cualquier cosa, los abakuás, los presos de conciencia y los homosexuales, muchas veces consortes de causa, se juntan entre ellos como una tribu en una jungla de hierro con torres de vigilancia.

En el imaginario popular cubano se habla también de un pacto de homosexuales. Según cuentan, los «Yustis Chayanne» se templaban, a diestra y siniestra, a quien se les atravesara en el camino. Si no se les atravesaba alguien, buscaban la manera de empotrarlo y no solamente con sus miembros viriles. El sadismo era rutina.

Otro violento pacto de hermandad, muy conocido por meter miedo en muchos barrios de La Habana hace casi 10 años, fue el de los «100 p’abajo». Una de las reglas para ser admitido en esta banda, era realizar un hecho de sangre y llevar a la asamblea de admisión alguna prenda de la víctima.

«Bola e’ Carne» es el arquetipo del presidiario que se arroja sobre la carne fresca. Un cazador solitario. Escoge a su presa con la vista mientras se muerde los labios y se mete la mano por debajo del pantalón. El chico no lo sabe, pero ya tiene los minutos contados para que todo el pingón de «Bola e’ Carne» entre y salga de su culo, se le venga dentro, o le abra la boca para echársela toda hasta que se la trague completa. Luego de terminar, «Bola e’ Carne» lo despacha y asume que regresará a singar de nuevo, aunque el chamaco lo niegue frente a todo el penal.

Es sucio de contar, pero da gusto contarlo. Vivirlo, al parecer, también da gusto a algunos. Hay mundos con otras reglas. Esa es la única verdad verificada aquí.

Si te metías con un Oquei Oquei, te metías con toda la manada. Y «Bola e´ Carne», como kamikaze del placer carcelario que fue, gozó de lo lindo hasta el final.

Comments (6)

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    Karla Batte y Bola e Carne

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    Dicen que Bola e Carne es Gabo Pérez!! Dicen …

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    Bola e Carne

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    Ah, porq aparte del audio me hacen un artículo. Ya si quieres ven al Combinado y te singo en el aire. Okok?

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    Pacto OkOk

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    Asere que lucha ustedes cojieron con bola e’ carne🤣🤣🤣 es solo un audio de humor y ya, por dios no es real. La estupidez humana no tiene límites 🤣🤣🤣🤣🤣

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      Bola e carne

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      *Se lo singa en el aire*

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    Dany

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    Esta es una parte de la sociedad, la cubana en particular que muchos escritores por prejuicio o pulcredad a su talento no meten la tinta en los resquicios de la sociedad penitenciaria. Soy uno de muchos, casi seguro estoy, que se sienten atraídos por este tipo de narración. Le agradezco al escritor de esta nota por hacerla pública.

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      Barón Rojo

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      Si quieres conocer ese mundo bien a fondo, con todas sus lágrimas y risas, pues comete un delito y ve unos años tras las rejas. Yo estuve 21 años y 11 meses preso, yo conocí a Bola ‘e Carne en Melena 2: no está para nada lejos de la verdad lo que se cuenta de él aquí; no se si es verdad que haya muerto, pero sí te puedo decir que donde las dan las toman: el no era tan solitario nada, creaba bandas para matar a cojonudos como Sicler el de San José de Las Lajas (Destacamento # 9, Quivicán). Sí existió, sí era un violador, sí era un asesino, sí tenía una valentía admirable, sí era respetado y temido, sí era un Alfa en donde sobrevive lo peor de la humanidad. Nunca cruzamos palabra, nunca coincidimos en un Destacamento, nunca fuimos ni amigos ni enemigos, pero su nombre era la comidilla diaria de los que lo odiaban por haber perdido su virginidad anal con él o de los que temían perderla.

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