Beyond Roots, Cuba: Cómo emprender desde la cultura


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Guanabacoa es tierra de orishas y religión, tierra de babalawos y creyentes, tierra fértil para crecer. Eso sucedió con Beyond Roots, un proyecto que ha florecido, y ha hecho florecer Guanabacoa.

Comida, música, baile, consultas religiosas; visita a museos, convivencias con cubanos afrodescendientes, son los principales atractivos que hoy tiene Guanabacoa, un municipio alejado del centro de la capital, pero que es terreno fértil para desarrollar uno de los principales emprendimientos cubanos en la actualidad: Beyond Roots. 

Adriana Heredia, junto a José Luis Corredera y Damián Peñalver, son los fundadores de este proyecto. Estos jóvenes apostaron por brindar una experiencia a los visitantes extranjeros que llegaban a Cuba y querían conocer sobre tradiciones afrocubanas. 

Durante tres años de trabajo, y con la ayuda de 34 personas, estos emprendedores han demostrado cuánto puede hacerse para promover la cultura afro en Cuba. Cada persona involucrada en este proyecto tiene un sentido de pertenencia alucinante; cada uno se siente dueño del pedacito que le corresponde.

Equipo de Beyond Roots Cuba

Beyond Roots es un equipo de 34 persona que han hecho que en tres años el proyecto sea uno de los más exitosos de Cuba.

Beyond Roots no está hecho solo por afrodescendientes o por personas negras, cualquiera que aprecie y valore la cultura afro puede acercarse, tal es el caso de Francys Fuentes, una de las guías de las experiencias. 

Ella es una joven blanca que un día fue profesora en una escuela militar, pero se frustró. Quería hacer más de lo que su trabajo le permitía, por eso alejó del espacio físico del aula, aunque no dejó de enseñar.

«El aula común no existe —dice Francis, sobresaltada—, eso es un paradigma errado que hay en Cuba, en donde tenemos un sistema muy escolástico y antiguo que no funciona. En el mundo entero hay muchos modelos pedagógicos que promueven la educación desde la experiencia de vida. Para mí estar en un aula limita las posibilidades de aprendizaje de la gente».

Ahora Francys enseña sobre cultura afrocubana, incluso sobre religión, sin ser practicante, porque su discurso va enfocado desde el área de las Ciencias. Con este proyecto —dice— pudo acercarse a esa parte de la cultura nacional que, como cubana, también es componente de su propia identidad.  

«Por cosas de la vida o por los avatares de cada uno, yo no había conectado directamente con las religiones afrocubanas. Mi familia no es practicante de ninguna religión y eso provocó un distanciamiento de cierta manera». 

Beyond Roots apuesta por la defensa y reconocimiento de la cultura afrocubana y dentro de ella su religión

Beyond Roots apuesta por la defensa y reconocimiento de la cultura afrocubana y dentro de ella su religión.

Pero Guanabacoa es tierra de creyentes, y de babalawos como Damián. Como dice Adriana, Damián es una persona especial. Nunca dudó en apostar por un proyecto que defendiera las tradiciones afro, y mucho menos cerró las puertas de su religión. 

Su casa es el laboratorio de Beyond Roots. Allí ocurre casi todo: en la cocina se enseña a preparar la comida y se termina almorzando cada vez que llega un grupo de turistas para disfrutar de la experiencia; en el patio, junto a sus animales, se baila y se toca música, y en la sala se hacen las consultas espirituales a las deidades africanas. 

La misión de Damián como babalawo es enseñar a los visitantes los misticismos de la religión yoruba: qué es una limpieza; quién es Elegguá, quién es Eshu, Oggún, Ochosi, Orula;  mostrarle los elementos de la adivinación, la cadena…

«A la gente le gusta la adivinación. Ese fue el primer mandato de Dios en la tierra para que Orula pudiera vivir y salvar a la humanidad de los problemas que se iban gestando en la vida. Les explicamos también la consagración de la mano Orula; el por qué, cuando la gente se inicia, debe recibir los guerreros, que esto lo que trae es salud».

Por lo general, los visitantes que llegan a Guanabacoa hablan inglés; el reto es lograr que la traducción trasmita con la mayor exactitud el mensaje y la liturgia de Damián. 

«La gran mayoría va a la Iglesia en sus países, por ahí se les explica el sincretismo: cómo en Cuba se escondieron los santos yorubas en las imágenes de las iglesias porque los españoles no dejaban que esta religión saliera a flote».

En la sala de Damián hay algunos platos con comida, para ofrecérsela a los santos. Ese detalle es uno de los que más llama la atención de los extranjeros. Muchos de ellos por primera vez ven una calabaza en el suelo, junto a manzanas y caramelos. 

Después pasan a la cocina de Surama Gutiérrez y entienden lo que vieron en la sala anterior, porque la cocinera también usa los mismos platos, pero esta vez sobre la mesa. En algunos también hay calabazas; los visitantes la prueban y hasta aprenden a elaborar algunas recetas y se les explica qué tipo de comida se le ofrece a cada santo 

«Hacemos comida vegetariana relacionada con la religión, hacemos quimbombó, un plato que se le ofrece a Changó —explica Surama—. Con plátano hacemos fufú, mariquitas, tostones. Se hace arroz con vegetales, y utilizamos mucho el maíz. Se hacen dulces caseros: boniatillo, malarrabia, dulce de coco…».

Surama es la cocinera estrella de Beyond Roots, una cubana que aprendió a inventar en la cocina, porque como ella misma dice, «los productos aparecen,  lo que se dificulta es la calidad. A veces no hay variedad, pero a pesar de eso siempre se resuelve».

Ella, como tantos otros, reconocen en Beyond Roots un espacio en el que se sienten cómodos trabajando, un emprendimiento que, poco a poco, está creciendo. Cuando empezaron, no tenían ni platos para servir la comida, pero ahora tienen cazuelas identificativas de su proyecto, y eso denota crecimiento.

Beyond Roots cuenta, incluso, con un grupo de música folklórica del que Hirochi e Hitochi Echeverría, y Yonko Miguel Hidalgo, son integrantes y han aprendido a sacarle música a los instrumentos yorubas. 

«Este proyecto nos ha cambiado la vida. Nosotros no somos músicos graduados o calificados, esto lo hacemos porque lo llevamos en la sangre, lo venimos practicando desde niños» —dice Hirochi, director de la agrupación.

Cada uno de los músicos se ha integrado de manera armónica. Cada vez tocan mejor, cada vez muestran a los visitantes una versión más fiel de las tradiciones musicales cubanas.

Hiroshi habla con profesionalidad, a pesar de no formarse en una escuela de música. Habla de los instrumentos que utilizan, como el yambló, antiguamente tocado con una caña brava, y el cual sus ancestros percutían con cucharas, aunque ellos lo hacen con una baqueta; así suena más moderno. También tocan el requinto, el chequeré, las claves y los tambores añá. 

Ninguno de los integrantes de Beyond Roots estudió para desempañar su rol dentro del proyecto, ninguno es especialista en lo que hace, y eso es uno de los mayores retos: ejecutar las tareas responsablemente, poniendo empeño. Algunos, como Kenneth Fowler, también vienen del magisterio, y no puede negar su vocación de enseñar. 

«Siempre les digo a los que vienen que las experiencias, al menos en mi visión de profesor de la universidad, no son conferencias; una conferencia soy yo hablando y los clientes escuchando, y no es lo que queremos. En Beyond Roots preferimos conversar, llevamos a los clientes a una conversación durante todo el día. Tratamos siempre de mantener esa dinámica, para que sientan que estuvieron conversando con un amigo».

Kenneth combina su trabajo de guía con las clases de Química en la universidad, reconoce que Beyond Roots es un emprendimiento exitoso porque sus integrantes siempre están dispuestos a trabajar. 

Adriana Heredia Beyond Roots Cuba

Adriana Heredia, la mujer que le dio vida a un proyecto que defiende las tradiciones afrocubanas en Guanabacoa.

«Adriana cierra las reservas de las experiencias dos horas antes de comenzar. Nosotros estamos abiertos todos los días, eso depende de las reservas que caigan, cómo se mueva la cosa. Para cerrar, tiene que ser en una ocasión muy especial. Aprovechamos mucho el tiempo». 

Adriana es una comunicadora natural, solo hay que darle el pie forzado y ella te responde con una seguidilla. Habla con pasión, aclara que Beyond Roots no es únicamente su proyecto; defiende el concepto de ser plataforma para que otros emprendimientos también relacionados con temas afrodescubanos tengan su espacio. 

Todavía hoy, Adriana se sorprende de lo lejos que han llegado con este emprendimiento…

«Al principio concebimos las experiencias como una forma alternativa de generar ingresos en tanto complementábamos nuestros trabajos estatales. Nunca pensamos que pudiera tener tanto alcance, tanto impacto en la vida de las personas, ni que pudiéramos sumar a tanta gente como parte del equipo de Beyond Roots». 

Adriana no se equivoca cuando dice que ha alcanzado tantas metas, incluso las suyas, pues en el año 2019 fue incluida en el grupo de los 10 jóvenes más influyentes en Cuba.  

«Alguien me mandó el link por Whatsapp y mi primera reacción fue decir: “Bueno quién hace esto, cómo hacen esto sin preguntarme, sin yo haber sido partícipe de un proceso de selección, sin haber estado enterada”. Para mí fue un shock inicial. Más que alegre, estaba preocupada. En un segundo momento pensé: alguien está reconociendo el trabajo que hacemos en Beyond Roots. 

»Para mí ese reconocimiento fue muy gratificante, porque nosotros no trabajamos solamente por la remuneración económica. Sobre todo, nos mueve la pasión, ese querer avanzar y la capacidad de cerrar el ciclo, de soñar, de identificar un problema, encontrar la solución e implementarla. Para mí, eso no tiene precio».

El nombre del proyecto no es casual, Beyond Roots: más allá de las raíces. Adriana siempre lo aclara, porque querían salir más allá del color de la piel, más allá de lo que nos enseñaron, más allá de una religión… Querían transmitir una cultura milenaria, y lo consiguieron.

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