Atletas paralímpicos: Los hijos cubanos del viento


224 Vistas
La corredora cubana Yunidis Castillo (en el centro). Foto: Tomada de International Paralympic Committee

Hasta hoy los atletas «discapacitados» de la Isla, hombres y mujeres, no han parado de desafiar las capacidades humanas.

En septiembre de 2012, en las Paralimpiadas de Londres, una atleta cubana se convirtió en la única mujer discapacitada en recorrer los 100 metros planos por debajo de los 12 segundos. Una proeza que ha sido recogida entre los hitos del deporte internacional: Yunidis Castillo, de Cuba, conocida como La hija del viento, amputada de su brazo derecho a la edad de diez años, logró imponer marca nacional, panamericana y mundial en la categoría T-46* de los 100 metros planos.

Luego, la cubana subió otras dos veces al podio y se convirtió en la oncena mujer más ganadora de medallas en la edición londinense. En general, Castillo acumula una treintena de preseas de oro en competiciones mundiales; es la atleta cubana más laureada en juegos paralímpicos y parapanamericanos. Pero la historia del deporte para «discapacitados» o «personas con capacidad funcional» de Cuba comenzó en México, cuatro décadas antes.

Tremenda-Nota-TN-2018

En México 1971, 20 años antes de que Cuba se estrenara en las paralimpiadas, el país caribeño compitió por primera vez un evento internacional con una delegación de atletas discapacitados. Como resultado, los cubanos quedaron en el quinto lugar del torneo parapanamericano de baloncesto.

El 23 de abril de 1983 se fundó en la Isla la Federación Cubana de Deportes y Recreación para Minusválidos con el fin de impulsar la práctica deportiva de este sector de la población. Diez años después la federación sustituyó el término «minusválidos» por «discapacitados».

En Barcelona 1992, casi medio siglo después de su edición inaugural en Roma, Cuba acudió por primera vez a las paralimpiadas con diez atletas (seis de la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales y cuatro de la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores), quienes compitieron en tres disciplinas deportivas: atletismo, natación y tiro con arco. A partir de este año los Juegos Paralímpicos adoptaron las mismas reglas que siguen hasta hoy: todos los atletas compiten en las mismas instalaciones deportivas de las Olimpiadas. 

En Barcelona, Cuba completó su debut con nueve medallas, tres de cada color. El atleta Enrique Orestes Cepeda Caballero implantó récord mundial 14.56 metros en triple salto en la categoría B-3 (parcialmente vidente). Mientras, en la Natación Ernesto Garrido Oliva ganó una medalla de plata en los 50 metros libres con 27.13 segundos. Garrido se convirtió así en el primer nadador cubano medallista a este nivel competitivo.

En las Paralimpiadas de Atlanta 1996 la delegación cubana consiguió una una cifra sin par de récords paralímpicos. El primero vino del velocista Omar Turro Moya quien conquistó oro en los 200 y 400 metros planos. También en el atletismo la Isla obtuvo su primera medalla y récord femeninos. Con un envío de 45.06 metros, Liudis Massó Belicer se coronó con marca mundial y paralímpica en el lanzamiento del disco. Además, la atleta ocupó el segundo lugar del podio en el lanzamiento de la jabalina, mientras que en la misma disciplina su compañero Guillermo Pérez Céspedes se alzó con la marca mundial de 49.74 metros.

 

En Sídney 2000, con solo diez atletas Cuba alcanzó un total de ocho medallas. En el inicio de la competencia, el judoca Sergio Arturo Pérez Hechavarría, de la división de 60 kg, se convirtió en el primer campeón de la delegación cubana y de Latinoamérica. En la misma disciplina el villaclareño Isao Rafael Cruz Alonso, con tan solo 18 años, obtuvo la victoria. Actualmente Isao es el judoca débil visual con más medallas en la división de 81 kg. Durante los campeonatos mundiales colgó en su cuello nueve preseas, incluidas cuatro de oro. Además, es el único judoca cubano que ha ganado dos citas estivales en Juegos Paralímpicos. 

En 2001 los Comités Olímpico y Paralímpico Internacionales acordaron proteger los Juegos Paralímpicos y asegurar que se desarrollaran a continuación de las Olimpiadas. Así se convierte en norma la práctica de «una única candidatura, una única ciudad».

En agosto de 2003, Cuba compitió por primera vez en unos Juegos Parapanamericanos. Desde Santo Domingo hasta hoy, la Isla ha merecido 208 medallas y ocupa el sexto lugar histórico en estos eventos.

 

Más adelante Cuba participó en Atenas 2004 con 24 atletas en las disciplinas de judo, atletismo, natación, halterofilia y tenis de mesa. En estos juegos, el atletismo aportó las dos únicas preseas de la delegación, por medio de los saltadores de longitud Ángel Emilio Jiménez Cabeza y Ana Ibis Jiménez Pérez.

Beijing 2008 significó el debut de la impresionante corredora Yunidis Castillo Castillo que primero se coronó en los 100 metros planos con 12.04 segundos y luego triunfó en los 200 metros lisos con la plusmarca mundial de 23.74 segundos. Aunque su actuación más memorable vendría cuatro años después, en 2008 se convirtió en la tercera representante de la Isla en obtener dos medallas de oro en una misma cita. 

En Londres 2012 la delegación cubana registró su mejor actuación histórica en competiciones paralímpicas: nueve medallas de oro, cinco de plata y tres de bronce. Cuba concluyó en el puesto 15 por naciones. Omara Durand y Yunidis Castillo ganaron casi el 80 por ciento de todas las preseas doradas de la Isla.

Más adelante, en Río de Janeiro 2016 Cuba compitió en 45 disciplinas deportivas y obtuvo 15 medallas: ocho de oro, una de plata y seis de bronce.  

Finalmente, en agosto de 2019, la Isla envió una delegación de 48 atletas y un guía a los Juegos Parapanamericanos de Lima, Perú. Lorenzo Castillo y Omara Durand ―triple plusmarquista mundial en Toronto 2015― encabezan la delegación cubana.

* T-46: Amputada de un miembro superior.

 

 


Tags:

Claudia Padrón Cueto

Claudia Padrón Cueto

Nació en Pinar del Río en los años 90 pero ha eligido para vivir La Habana y su caos. Es incapaz de llegar a algún lugar sin perderse antes. Rompe con un par de estereotipos de lo que se espera de una persona cubana: nunca ha bebido café y no le gusta la salsa. Es periodista porque no ha sabido, ni querido, ser indiferente a las demás personas. Y porque cree que aún queda demasiado por mostrar. Tiene la romántica idea de quedarse para contar su país.

Haz un comentario