Arte contra censura: la pelea diaria del cine independiente cubano


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muestra joven de cine en Cuba

En respuesta a la prohibición del documental Sueños al pairo, de los cineastas José Luis Aparicio y Fernando Fraguela, muchos realizadores optaron por retirar sus obras en solidaridad con sus colegas, hecho que provocó la postergación de la 19 Muestra Joven.

Josué García Gómez, autor de Yeyo en la loma o 35 permutaciones en tres actos y un epílogo —este último en coautoría con Marcos Alejandro Yglesias Ravelo—, es uno de los cineastas jóvenes que rechaza la censura de Sueños al pairo. «Pudo haber sido censurada cualquier obra. Es una cuestión lógica: si hay un llamado a manifestarse por una causa que es justa, uno tiene que sentir la necesidad de apoyarla, porque también eres parte de eso». 

Marcos Alejandro y Josué son estudiantes de la Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA).  En esta oportunidad, conversan con Tremenda Nota sobre las particularidades del cine independiente hecho en Cuba, las propuestas de los jóvenes realizadores, la importancia de la Muestra y de una posible separación del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC).

Para nuestros cineastas noveles, la Muestra es la única oportunidad de exhibir su película en los cines, y ese es el fin de su trabajo. «El espacio-cine es el sitio donde develas tu obra, es muy doloroso para los jóvenes realizadores no poder exhibir sus películas y que el público no las conozca —dice Josué.

»En Cuba se hace mucho cine independiente y no se difunde porque el ICAIC se encarga de estrenar en salas de proyección solo aquello que le conviene se conozca.  Además, es inexistente una programación habitual fuera de los festivales planificados en el año. Cuando uno habla con un extranjero rara vez sabe acerca de la filmografía cubana; quizás Fresa y Chocolate, con suerte Memorias del subdesarrollo. Pero lo que se hace en la actualidad es casi desconocido».

Marcos apuesta por retomar la costumbre de los años 60, época dorada en la cultura cubana, cuando antes de poner una película proyectaban el noticiero ICAIC, reportajes, documentales… «[En la actualidad] se realizan producciones muy interesantes en el ámbito independiente, por ejemplo, el corto que obtuvo el premio Coral en la pasada edición del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, Fly Pío, es de un estudiante de la FAMCA».

Marcos explica que, cuando los organismos censores prohíben la difusión de una obra, les da fama, y contribuye a que se conozca más. «Con la censura del documental [Sueños al pairo], se enaltece la figura de Mike Porcel, la audiencia busca conocer su música, y ese era el fin de Aparicio y Fraguela. El hecho no es por la película en sí, sino por la acción de la censura. Pensemos en PM o Alicia en el pueblo de Maravillas, que han trascendido por estar vetadas». 

Para estos jóvenes realizadores, el arte solo debe regularse por la persona que lo hace; la personalidad se refleja en la creación misma. «La única regulación que debe existir es la de la ideología propia de cada creador, no veredictos promulgados por ninguna institución; como artista, no respondes ante ningún sistema. Sin embargo, como el arte tiene poder para la expresión libre, históricamente han querido controlarlo».

Ante la disyuntiva de por qué no se percibe en Cuba un cine independiente sólido, Marcos responde con otra interrogante: «¿Por qué no existen los cines privados…? Porque no puedes regular lo que se pone. Ellos deciden qué se ve o no. EL ICAIC responde a sus propios intereses como institución». 

La charla continúa, y debatimos sobre las posibles represalias ante la acción tomada por ellos. «Cuando retiramos nuestras obras, sentimos que había que hacerlo y lo hicimos, no pensamos en lo que pasaría después. Nuestras propuestas pasaron el comité de censura; las retiramos por decisión propia, porque somos los autores. Si existe represalia va a suceder lo mismo, que trascienda —dice Josué.

»Tampoco sabemos exactamente el porqué de la destitución de Carla Valdés como directora de la Muestra. Lo que sí está claro y no asombra es que hayan colocado al vicepresidente del ICAIC en su lugar; así se controla la Muestra». 

En todas estas idas y venidas del séptimo arte en la Isla, las productoras independientes como Estudio ST, The Moon Productions, db Estudios, Producciones de la 5ta Avenida, llevan la avanzada en cuanto a propuestas novedosas y de calidad. 

Comparado con otros países —explica Josué—, en Cuba hacer cine no sale caro para los extranjeros, pero con ellos la realidad es muy distinta. Es más útil hablar con una productora independiente y conseguir el equipamiento necesario para filmar, para hacer un pitching, porque es dinero que se ahorra. «Son estudios que han ganado fama por la eficacia de lo que hacen, por la optimización de sus servicios. Aceptan lo diferente y apuestan por un alto nivel de libertad creativa». 

Marcos piensa que la Muestra debería ser independiente, sin tener que contar con un órgano superior que la regule. «De no ser así, al menos que dicha institución ofrezca a los creadores libertad, confianza, y estoy seguro que no harán nada polémico. Cuando la política crea la polémica entonces el arte se hace para criticar». 

La finalidad del cine es trasmitir sentimientos, es expresión pura. «Simplemente me gusta materializar las ideas que tengo y para eso es necesario tener total libertad creativa —concluye Josué—. Es muy triste cuando te cortan las alas, porque el resultado es una obra mutilada, una obra que no es sincera como debe ser».

No sabemos si estos sucesos dentro del panorama cinematográfico cubano vislumbran el inicio de una revolución artística joven, pero es seguro que los realizadores noveles van a la vanguardia, con propuestas originales y de calidad. Esperemos, entonces, que este sea el principio de un cambio definitivo en el cine independiente cubano.

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