Más allá de la isla del deseo


Foto: Gabriel Guerra Bianchini
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“Es hora de darle transparencia a las contradicciones de la sociedad cubana alrededor de la pornografía y la prostitución”

 

No se puede negar la sexualidad a flor de piel de los cubanos, evidente en nuestros modos exuberantes y voluptuosos al interactuar, vestirnos, bailar y crear. Modos que se respiran en la literatura, el teatro, la danza, las artes plásticas… en nuestra cotidaneidad.

Puede que de esos rasgos nos venga la fama —tal vez bien ganada pero a todas luces inflamada— de fogosos y buenos amantes. Ahora bien, ya es tiempo de acabar con los prejuicios residuales al hablar sobre el tema en nuestra sociedad y de afrontar, por ejemplo, que hemos resultado un destino elegido por muchos turistas por ofrecer sexo fácil, bueno y barato.

 

“Ya es tiempo de afrontar que hemos resultado un destino elegido por muchos turistas por ofrecer sexo fácil, bueno y barato”

 

Para quien nace en esta isla hay pocos orgullos más grandes que ser cubano. Las particularidades de esta esencia, notorios para cuantos llegan por estas tierras, o conocen un compatriota que ande por las suyas, nos destacan en el mapamundi, aun siendo pequeños geográficamente. Algunos dicen que eso lo debemos al título de “Isla del deseo”. ¿Podemos estar orgullosos de tal nombre si surge de que muchos hombres y mujeres, como la protagonista de Casi rubia en la Isla del deseo, a pesar de su nivel de escolaridad recurren a la venta de su cuerpo para complementar su escaso ingreso?

Debe decirse que las leyes cubanas prohíben la prostitución, la propaganda sexual y hasta la pornografía, pero la prohibición no evita esas prácticas.

 

“Las leyes cubanas prohíben la prostitución, la propaganda sexual y hasta la pornografía pero la prohibición no evita esas prácticas.”

 

Producir pornografía o descargarla en conexiones estatales a Internet está penado por la ley. Afirmar que no se consume es un autoengaño innecesario. Vivimos en una sociedad machista, conservadora en lo moral, donde muy pocos, mucho menos las mujeres, asumen en público el gusto por esos productos, aunque en la intimidad sea otra su actitud. Las generaciones emergentes van perdiendo cada vez más estos prejuicios, pero heredan un obstáculo para obtener plenitud: el espacio y la privacidad, de modo que “esconderse” en lugares al aire libre para hacer el amor suele ser una opción predominante.

En buen cubano decimos “los trapos sucios, se lavan en casa”, nosotros nos encargamos de nuestros problemas y los resolvemos con dignidad… y sin dejar de lado esa premisa, ya es hora de quitar la marca de tabú sobre estos temas, así nos zafaremos la etiqueta de paraíso sexual o ¿acaso conviene mantener esa imagen?

No se trata de mojigatería en custodia de una futura estampa virginal, imposible en nuestro caso. Se trata de transparencia, de sinceridad, lo que nos daría mayor credibilidad al defender nuestro decoro ante los demás y, sobre todo, ante nosotros mismos.

 

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Milena V. Hidalgo Castro

Milena V. Hidalgo Castro

Escritora cubana que en su blog Rumiante re-mastica la humanidad para digerirla mejor. Milena va a colaborar con todo sitio que respete la verdad y a Cuba. Una de la pocas veganas en la isla, comparte la devoción de Popeye por las espinacas. Sabe que las penas no se olvidan bailando, como dice la canción, pero baila de todas formas.

Comments (2)

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    tony

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    Mándenme por favor, noticias mensuales de tremenda nota.

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    Angel A Bello

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    no se si ud sabe que aqui en EEUU la prostitucion es ilegal y si cojen a una mujer con el hombre van presos y le ponen multas a los dos pero eso no evita la practica como dice ud la pornografia no esta bien vista y no es publica no es bien vista tampoco pero existe y se publica en redes etc pero tambien es sancionada muchas gracias

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