5 leyendas contra las mujeres

El imaginario popular de Remedios, la Octava Villa de Cuba, en el centro de la Isla, mantiene todavía vivas una catarata de mitos y leyendas. Algunas de ellas se transmitieron de generación en generación sin advertir que en el fondo había violencia y estigmatización contra la mujer.

Texto y fotos: Yariel Valdés González

Dibujos: Alexei Gómez

1- El perro contra el femicida

1- El perro contra el femicida

En la segunda mitad del siglo XIX, vivía en una elevación próxima a Remedios una joven pareja de campesinos. Eran María del Buen Viaje y su esposo, quien se enlistó para enfrentar a los españoles dejando, como única compañía para María, un enorme perro negro llamado Guardián. Al poco tiempo, un capitán, que el pueblo había nombrado Tronco e’ Yuca, pasó por la casa de María pretendiendo conquistarla. Guardian lo atacó y Tronco e’ yuca lo mató con un machete. El capitán regresó e incendió la casa de la pareja: María del Buen Viaje murió carbonizada. Relatan los remedianos que mientras la choza ardía, apareció desde las llamas un gigantesco perro, que se lanzó sobre el capitán, dejándolo en muy malas condiciones. Lo que la gente no subraya cuando cuenta la leyenda es que el capitán era un femicida piromaníaco.
2- El femicidio de la calle La Mar

2- El femicidio de la calle La Mar

Corría el último tercio del siglo XVIII y una joven pareja vivía al final de la calle La Mar, hoy Jesús Crespo. Ella estaba celosa de su esposo así que acudió a un brujo que prometía “amarrar” al marido infiel. El hechicero estaba estigmatizado por el pueblo: se encontraban a escondidas en las afueras de la villa. Para asegurarse que la mujer vaya sola, el brujo le pidió que desde la salida de su casa hasta el punto de reunión, propinara gritos de aflicción. La llamaron la Llorona. Con los quejidos, los vecinos se escondían temerosos en sus casas. Cuando el marido la asesinó y abandonó el pueblo, ella estaba embarazada. El imaginario popular narra que todos los viernes de Cuaresma regresan los lamentos de “la llorona” desde su tumba y recorren toda la calle La Mar hasta la iglesia del Buen Viaje, donde el fantasma aclama por el bautizo de su hijo, asesinado por su propio padre.
3- Femicidio pirata

3- Femicidio pirata

Remedios fue durante el siglo XVII blanco de ataques piratas. Se cree que en uno de ellos un pirata quiso abusar de una remediana de piel blanca, esbelta y de ojos negros y ante la resistencia de la mujer, le cortó la cabeza. Relata la leyenda que el cuerpo de ella continuó caminando mientras sostenía en sus manos la cabeza ensangrentada y que huyó hasta un despeñadero situado en la zona de Seborucal. Además “se dice” que sale cuatro veces al año y asusta a quien la puede ver: el primer viernes de enero, el viernes de Dolores, el Viernes Santo y el viernes antes de la Natividad del Señor. Se la llama “la gritona del Seborucal”. El mito convirtió en monstruo a la víctima en vez del victimario.
4- La “bruja” de San Salvador

4- La “bruja” de San Salvador

Ana de Rojas, descendiente de una de las familias fundacionales de Remedios, era un verdadero personaje popular en la villa a finales del siglo xix. Residía en una casa, que más que un hogar simulaba un vertedero. La leyenda cuenta que deambulaba con una vela encendida por las calles del poblado, “propinando gritos para asustar a los vecinos”. Dicen que murió en su hamaca y la tradición oral le ha concedido el poder de continuar hasta hoy deambulando las calles, vela en mano, desde su desaliñada casa hasta la iglesia de San Salvador, aunque ninguno de los dos inmuebles siga en pie. En vez de ver alguien con problemas, la llamaron bruja.
5- La rondona

5- La rondona

Hija única y rica, una doncella llamada María Manuela presumía de vanidosa y dominante. Un día su madre le pidió siete reales. “¡Siete legiones de demonios es lo que es lo que yo tengo dentro del cuerpo!”, respondió con ira la joven. A partir del suceso, dice la leyenda, escupía sin fin y sacaba involuntariamente su lengua al punto que le colgaba y podía así lamerse cualquier sitio de su anatomía. Tales prácticas le impedían alimentarse, por lo que su cuerpo cada día se asemejaba más al de una momia. Los remedianos comenzaron a nombrarla La Rondona, pues eran seres diabólicos quienes la rondaban sin piedad. La “exorcisaron” y se “curó” aunque el pueblo siguió llamándola La Rondona. Un caso de violencia de género colectivo.

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