Maduro o Guaidó, una crisis que también alcanza a la ciudadanía LGBTI+


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Una marcha por los derechos de las personas LGBTI+ en Venezuela. (Foto: sinetiquetas.org).

Al cabo de dos décadas de gobierno, el chavismo no resolvió las demandas de gais, lesbianas, bisexuales y trans, y algunas veces hizo retroceder sus derechos.

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Venezuela tiene dos presidentes desde este miércoles, cada uno reconocido por una parte de la comunidad internacional en una toma de partido que recuerda los bloques de la Guerra Fría.

Estados Unidos, Canadá y buena parte de América Latina reconocen como jefe de Estado interino a Juan Guaidó, líder opositor y presidente de la Asamblea Nacional declarada «en desacato» en 2016 por el poder ejecutivo, mediante una polémica operación que selló el desacuerdo entre el oficialismo y la oposición.  

Rusia, China, México y Cuba respaldan a Nicolás Maduro, heredero político de Hugo Chávez y de dos décadas de gobierno a cargo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

La comunidad LGBTI+ se encuentra tan dividida ante la proclamación de Guaidó como el resto de la sociedad venezolana.

Gais, lesbianas y trans estuvieron entre los cientos de miles de personas que celebraron en Caracas lo que parece un punto de giro hacia la democracia, pero también acudieron al llamado del gobierno desde el balcón del Palacio de Miraflores donde Maduro anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, ante un grupo de seguidores muy disminuido.

Tamara Adrián, la primera diputada transexual de Venezuela, dijo en declaraciones exclusivas a Tremenda Nota que las décadas de gobierno del PSUV «han significado un retroceso para los derechos de la comunidad LGBTI+».

Durante veinte años, desde 1977, se reconoció en los documentos legales de Venezuela la identidad de las personas transexuales sometidas a cirugías de reasignación sexual. Pero esta disposición razonable, al parecer, duró hasta apenas dos décadas.

«Con la ocupación del poder judicial por Chávez, y la sustitución de jueces profesionales por jueces nombrados a dedo, removidos por cualquier razón, sucedió que desde 1998 no se ha reconocido la identidad de ninguna persona trans», aseguró la diputada de la Asamblea Nacional impugnada por el gobierno de Maduro.

Mientras algunos países de América Latina implementan leyes que admiten la identidad percibida sin necesidad de ir al quirófano, Venezuela ni siquiera actualiza los documentos de quienes se han operado.

La propia Tamara Adrián llegó al Parlamento venezolano con una cédula a nombre de Tomás Adrián.

 

Tamara Adrián, primera diputada transexual de Venezuela. (Foto: Perfil de Facebook de Tamara Adrián).

La diputada, de 64 años, es abogada y profesora de Derecho en varias universidades. Fue electa por el partido Voluntad Popular, de centro izquierda y afiliado a la Internacional Socialista, el mismo que lidera Juan Guaidó.

Tamara dice que nunca fue discriminada en su labor como activista o parlamentaria.

«Soy conocida y respetada por mi trabajo social de base, por mi trabajo académico y por mi seriedad en todo lo que hago. Nunca he sentido discriminación».

En cambio, bajo el gobierno de Hugo Chávez aumentó la invisibilidad de transexuales y transgéneros.

El reglamento de la Ley Orgánica del Trabajo condenaba la discriminación por Opción sexual, una categoría que fue modificada bajo el gobierno de Chávez por Orientación sexual. De todos modos, el cambio dejó «desprotegidas la identidad y expresión de género», especifica Tamara.

Hace una década, en febrero de 2008, el Tribunal Supremo de Justicia, un órgano controlado por el PSUV, emitió un polémico veredicto sobre el matrimonio igualitario.

«Decidió que las parejas del mismo sexo eran ontológicamente diferentes de las parejas heterosexuales, por ende, no aplica para ellas el matrimonio ni las uniones estables de hecho», explica la diputada.

Se admitió entonces que la Asamblea Nacional tendría potestad para regular derechos aplicables a estas parejas, siempre que tuviesen un rango y un alcance menor.

«Sería otra forma segregada de protección», dijo Tamara.

Gobierno y oposición, las dos opciones para el activismo

Ingrid Baron, activista lesbiana y simpatizante del PSUV, cree que «tanto ataque y saboteo internacional» impidieron reconocer al chavismo la igualdad jurídica de la comunidad LGBTI+.

«No hemos podido sentarnos a debatir y construir nuestras agendas, sin embargo, creo firmemente que tenemos avances», aseguró.

Ingrid Baron, activista lesbiana. (Foto: Perfil de Facebook de Ingrid Baron).  

La parte de la sociedad civil favorable al chavismo, a la que pertenece Ingrid como miembro de Base Lésbica Venezuela, participa en las mesas de trabajo de la Asamblea Nacional Constituyente e intenta impulsar leyes a favor del colectivo LGBTI+.

Sin embargo, la Asamblea Nacional Constituyente es criticada porque «se convocó sin referéndum ―se hizo una elección fraudulenta― y no es reconocida por nadie prácticamente», afirma Tamara Adrián.

El 23 de enero, Ingrid Baron se fue hasta el Palacio de Miraflores después que Diosdado Cabello, vicepresidente del gobierno de Nicolás Maduro, pidió a los militantes chavistas que custodiaran el edificio.

«Estoy en la calle de mi patria», dijo Ingrid a Tremenda Nota esa noche.

«Nos trasladamos para allá (Miraflores), luego que avisaron de la locura de la derecha de este país, y hemos pedido la aprehensión inmediata de Guaidó y sus cómplices», contó.

Con casi veinte muertos cerró la primera jornada en que Venezuela tenía dos presidentes.

Rosmit Mantilla está en París, exiliado. Tiene 36 años y es el primer diputado abiertamente gay en la historia del parlamento venezolano, como Tamara Adrián fue la primera mujer trans.

En 2014 fue a prisión en Venezuela, «por ser activista LGBT+ de Voluntad Popular, el primer partido y el único partido que reconoce al grupo LGBT+». Fue liberado en 2016 después de dos años. Amnistía Internacional lo había declarado preso de conciencia.

«Una vez en libertad comencé con mis funciones como parlamentario en la Asamblea Nacional con muchas expectativas hasta que Nicolás Maduro secuestró el parlamento y sus funciones y no se pudo avanzar más hasta el día de hoy», contó Rosmit a Tremenda Nota.

Para Ingrid, como para tantos chavistas, «estuvo privado de libertad por estar inmerso en el tema de las guarimbas».

«El PSUV tenía un secretariado de diversidad que nunca fue reconocido, nunca permitieron que sus candidatos se inscribieran (en las elecciones)», recuerda Mantilla. «Ellos son homófobos: Maduro, cuando quiere insultar a un opositor lo llama pelucón, maricón».

En efecto, la campaña por la presidencia después de la muerte de Hugo Chávez tuvo un sabor homofóbico.

Nicolás Maduro, al inscribir su candidatura, dijo «yo sí tengo mujer, me gustan las mujeres», una alusión a la presunta homosexualidad del candidato opositor Henrique Capriles Radonski. La escena, que fue sellada con un beso a Cilia Flores, cuadro del PSUV y primera dama, fue considerada un insulto por la comunidad LGBTI+.

En 2017, ya desautorizada la Asamblea Nacional y con la Asamblea Constituyente en funciones, el presidente venezolano dijo a la televisión que estaba a favor del matrimonio igualitario.

«Ya entregamos la propuesta para los articulados de la nueva Constitución y, de paso, se creó la Oficina de Atención y Defensa a la Diversidad Sexual», reveló Baron a Tremenda Nota.

La activista aseguró que en Venezuela habrá matrimonio, ley para la no discriminación por orientación sexual, identidad de género y expresión de género, y ley de identidad para la comunidad trans.

«A la derecha LGBTI+ no le conviene decir esas cosas, ya que sus organizaciones reciben fondos por supuestas luchas en defensa de nuestros derechos humanos, pero no nos importa: lo que logremos será para todas y todos», añadió.

Organizaciones no gubernamentales internacionales aseguran que Venezuela es el cuarto país de América con más asesinatos de transgéneros.

También se ha denunciado, al menos desde el año pasado, la carencia de medicamentos antirretrovirales para el tratamiento del VIH/Sida. La mayoría de los afectados son personas LGBTI+.

Dos presidentes y un país

Juan Guaidó declaró este jueves, en entrevista con Patricia Jainot para Univisión, que es Nicolás Maduro quien «usurpa hoy Miraflores» y agradeció el apoyo del «mundo democrático» al gobierno interino.

El líder opositor concedió la posibilidad de la amnistía «para todos los que estén dispuestos a ponerse del lado del orden constitucional» y no descartó que Maduro pueda beneficiarse, aunque «es un dictador y es responsable de todas las víctimas del día de ayer en Venezuela», dijo.

La ley prevé la convocatoria a elecciones un mes después de la juramentación del presidente interino. No obstante, Guaidó recordó que Venezuela se halla en «situación de secuestro institucional» y esa circunstancia podría alargar el plazo de los comicios.

Nicolás Maduro, mientras tanto, acudió este 24 de enero al Tribunal Supremo de Justicia para inaugurar el año judicial de 2019.

Los mandos militares y la magistratura le dieron su apoyo en el acto, que incluyó alusiones a los eventos del miércoles y a su protagonista, llamado «títere de facto» por el líder del PSUV.

El sucesor de Chávez agradeció la solidaridad de la Rusia de Vladimir Putin y advirtió a los diplomáticos de Estados Unidos que «tienen hasta el domingo para retirarse de Venezuela».

Tamara Adrián piensa que la marcha de este miércoles a favor del gobierno provisional de Juan Guaidó trastorna algunos mitos políticos alentados por el PSUV.

«Hubo un cambio radical: hasta 2017, las manifestaciones eran de clase media, pero este año los sectores populares se unieron masivamente», explica la diputada.  

Según Tamara, «el chavismo apenas logró movilizar unos cientos de personas y se siente como animal herido».

«El pueblo va a seguir presionando y luchando para salir de Nicolás Maduro de forma pacífica, de forma constitucional y utilizando todas las herramientas que nos dé el derecho», opinó Mantilla acerca de la actual crisis.

Ingrid Baron, en cambio, confía en que el chavismo «saldrá bien librado una vez más».

«Los próximos días son decisivos, no ha habido una situación como esta en la historia de Venezuela», concluye Tamara.

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Maykel González Vivero

Maykel González Vivero

Periodista y activista LGBTI. Tuvo un blog mientras se lo permitieron y se llamaba El Nictálope, porque siempre ha presumido de ver bien, como algún animal de la noche. Echa de menos la radio y el insomnio que le favorecía antes para escribir. Ahora escribe cuando puede, donde puede colaborando con varios medios cubanos y extranjeros.

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