Gol al béisbol


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En los últimos años el fútbol  compite de igual a igual contra los demás deportes: el béisbol es la principal víctima. Un reportaje de Gabriel Garcia Galano.

“El fútbol es un pulpo que extiende sus tentáculos en todas direcciones”, dijo a Tremenda Nota Harold Iglesias Manresa, periodista deportivo del portal web CubaSí. Hoy es evidente que los medios, la competencia de los patrocinadores y el marketing alrededor del fútbol ponen en jaque a países pobres, incapaces de insertarse en la industria del más universal de los deportes.

En Cuba, específicamente, los campeonatos mundiales de fútbol comenzaron a televisarse en 1986. Sin embargo, los recuerdos más vívidos de los fanáticos de la Isla empiezan con Francia 1998 o Corea-Japón 2002. Durante esos Mundiales, el fútbol ocupaba apenas uno o dos espacios en la parrilla de la programación deportiva cubana. Los juegos se transmitían, casi siempre, durante los fines de semana o en las primeras horas de la mañana.

Equipos relativamente nuevos para el público como el Borussia Dortmund han comenzado a calar también en el gusto de la afición

Hoy, en cambio, existen dos o tres espacios dedicados, a diario, al fútbol.

Mientras todavía pueden escucharse los ecos de los Juegos Centroamericanos de Barranquilla 2018, ya comenzó la LVIII Serie Nacional de Béisbol, pero “la pelota” no relegará a una esquina al más universal. Solo el mundial de fútbol en pre-temporada ocupará 13 espacios en la programación de Tele Rebelde, entre películas, documentales y juegos. El béisbol que recién comienza, apenas 5.

Razones sobran

“Cuando salimos a la calle nos encontramos con que los muchachos juegan más fútbol, están más atraídos, cosa que antes no sucedía”, dice a Tremenda Nota Gianfranco Gil Alvariño, un estudiante universitario de 19 años.

“El fútbol es más dinámico, pero además, la parrilla informativa de Tele Rebelde soporta varios juegos semanales. A veces son tres o cuatro partidos diarios”, acota el periodista Harold Iglesias Manresa.

La pugna entre eventos de primera como la Liga Española o la Liga Premier de Inglaterra “contra una pelota de cuarta” —dígase el Campeonato Nacional Sub 23 o la Serie Especial— cae en el absurdo, sigue comentando Harold. La mayoría de los fanáticos prefiere ocupar 90 minutos viendo al Atlético de Madrid, que cuatro horas frente al choque Artemisa-Las Tunas.

Por otro lado, en Cuba ya no hay una figura icónica del béisbol, ningún símbolo en activo. La mayoría de los grandes deportistas se han retirado, o han abandonado el país. El estelar jugador de cuadro Yulieski Gurriel, el mejor pelotero del país hasta 2016, abandonó el equipo Cuba hace un par de años y recibió la corona por los Astros de Houston, en Estados Unidos.

Una muchacha muestra su predilección por Francia en la final de la Copa Mundial de Fútbol

Antonio Sevila Hidalgo, un narrador y comentarista deportivo de Radio Rebelde cree que el equipo nacional de Cuba “lleva mucho tiempo sin lograr un éxito que sirva como golpe de autoridad”. Desde 2006, cuando el team de la Isla consiguió el segundo puesto en el Clásico Mundial de Béisbol, la curva de triunfos decayó. “Recientemente, en la semana beisbolera de Haarlem, Holanda, perdimos con países como Italia y Alemania… ¡Alemania! Eso usted lo dice y no se lo creen”, se sobresalta Sevila Hidalgo.

Cuba tampoco se llevó la corona en el torneo de béisbol de los Juegos Centroamericanos. “Simplemente este panorama no te inspira éxito o confianza”, acota Sevila.

¿Todo está perdido?

No todos creen que un cataclismo amenaza al deporte cubano. Muchos piensan que el auge futbolístico podría servir para elevar el nivel del más universal y hacerlo más competitivo, con la disposición y los recursos adecuados.

Tanto clubes holandeses como el Feyenoord, o españoles como el Real Madrid, han impartido talleres en La Habana para renovar los métodos de entrenamiento del fútbol en la Isla. Por esto “nadie tiene que pensar que el béisbol está en peligro, porque es nuestro deporte nacional y no dejará de serlo”, añade Gianfranco.

“Se trata de coexistir, que ambos deportes lo hagan sin renunciar a lo que representa la pelota para el cubano”, agrega Harold Iglesias Manresa. El cambio de política en el manejo del béisbol a partir del Instituto Cubano de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder), la promoción del béisbol desde la niñez y la concepción del deporte como espectáculo, entre otros factores, serían claves para impulsar “la pelota” en Cuba, según el comentarista.

El emblema de Industriales, el equipo más ganaodr de Cuba, aún puede apreciarse en varios lugares de La Habana

Los aficionados, por otro lado, se decantan por mejorar la política de contratos en el extranjero, negociar abiertamente con la Major League Baseball norteamericana o permitir de una vez el equipo unificado con los peloteros cubanos que juegan en Estados Unidos. Pero todas las soluciones dependen de las autoridades deportivas de la Isla.

No es que el deporte de las bolas y los strikes esté en decadencia absoluta: lo demuestran los peloteros cubanos que triunfan en suelo estadounidense. José Dariel Abreu fue declarado Novato del Año en 2014; Yoennis Céspedes, La Potencia, guió el efímero auge de los Mets de New York; y Aroldis Chapmann, el pítcher cerrador más rápido de la Gran Carpa, ganó la Serie Mundial con los Cubs de Chicago.

Sin dudas, los peloteros formados en Cuba aún pueden triunfar al más alto nivel. “Es el béisbol que se practica en nuestro país el que las personas han dejado de seguir y han dejado de sentirse representadas por él. Y el fútbol no tiene la culpa”, concluye Sevila.

 

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Gabriel García Galano

Gabriel García Galano

Periodista amante de bolas strikes y goles, siempre trata de consolar el impasible calor de la isla con una cerveza fría. Tiene un blog al que atiende poco y solo su gusto por las mujeres y el rock and roll supera su amor por el sarcasmo. Gabo, para los amigos.

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