Nueva Constitución: a la medida del Partido


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No hay reforma constitucional en Cuba: lo que se prepara es una nueva Constitución sobre bases antiguas. La Asamblea Nacional del Poder Popular someterá a consulta y referéndum popular un proyecto que hasta ahora solo mantiene invariables 11 artículos de la actual Carta Magna: modifica 113, incorpora 87 y elimina otros 13.

La mayoría de los medios oficiales aún presentan el proyecto de Constitución como una reforma total, escrita sobre las bases de la actual Carta Magna. Sin embargo, el actual proyecto, a diferencia de las anteriores reformas, establece en sus Disposiciones finales la derogación de la Constitución vigente hoy. Las tres reformas previas (1978, 1992 y 2002) solo modificaban asuntos puntuales y no derogaban la Carta Magna precedente.

La actual Carta Magna está dividida en 12 capítulos que contienen 141 artículos. Por su parte, el proyecto de Constitución contiene 224 artículos, divididos en 24 capítulos y 16 secciones. (Foto: Yariel Valdés González).

¿Cómo va a cambiar nuestras vidas una nueva Constitución?

¿Qué repercusión tendrá a principios de 2019, en el futuro inmediato o lejano, dentro de cinco o de 20 años?

¿Hasta dónde el Estado reconocerá las libertades políticas de los ciudadanos?

¿Tendremos un país más “próspero y sostenible” después de votar que Sí, o que No, al proyecto de Constitución?

En la calle, ahora mismo, las preguntas se quedan sin respuesta. Según indagaciones de Tremenda Nota, el conocimiento popular sobre el proyecto de Constitución se reduce a la paráfrasis del artículo 68, que modifica la concepción de matrimonio vigente en Cuba.

Los cambios más radicales del proyecto incluyen la aparente renuncia a la construcción de la sociedad comunista, la modificación del concepto de matrimonio, el reconocimiento a la propiedad privada, la disolución estructural y nominal de las asambleas provinciales del Poder Popular, y el retorno del cargo de Primer Ministro.

Desde la publicación del proyecto de Constitución, el pasado 30 de julio, todas las dudas de los cubanos se volcaron en las redes sociales. Hace pocos días, la decisión de encargar la redacción de la nueva Carta Magna a una comisión parlamentaria, en lugar de convocar a una Asamblea Constituyente, provocó reacciones en diferentes medios de comunicación y en redes sociales.

La psicóloga cubana Sandra Álvarez Ramírez, desde su cuenta de Facebook, AbdAllah Sandra, comentó: “[las autoridades] dijeron que eran cambios cuando es una NUEVA Constitución y sin hacer una Constituyente”.

el conocimiento popular sobre el proyecto de Constitución se reduce a la paráfrasis del artículo 68, que modifica la concepción de matrimonio vigente en Cuba.

Días antes, el jurista y profesor cubano Julio César Guanche había alertado en la revista OnCuba que la Comisión de expertos resulta la forma más restrictiva de elaborar la Carta Magna. “El resultado habitual es una Constitución que consagra el poder y retrata los privilegios que ya poseen quienes dominan el escenario”, afirmó el académico.

Los medios oficiales, en cambio, han informado que la actual Constitución de la República no prevé la opción de la Asamblea Constituyente. El artículo 70 de la actual Carta Magna señala que la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) “es el único órgano con potestad constituyente y legislativa en la República”. Por eso –publicó la Agencia Cubana de Noticias– “no es necesario convocar a una Asamblea Constituyente –como en otros países– porque la nuestra [la ANPP] en sí misma lo es desde que se concibió en 1976”.

En 2002 la Constitución fue reformada para asegurar que el socialismo y el sistema político fueran irrevocables por ley. (Foto: Wiki Commons).

Aun así, Guanche cree que la opción de la Asamblea Constituyente habría permitido “confirmar que el soberano es el pueblo y no el gobierno”.

Otro de los asuntos más publicitados por medios extranjeros es la supuesta renuncia al comunismo: el proyecto de Constitución, a diferencia de la actual Ley suprema, no reconoce el avance del país “hacia la sociedad comunista”. Aunque entrañe aparentes contradicciones, el proyecto de nueva Carta Magna establece que el Partido Comunista de Cuba “es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”.

Aunque la nueva Constitución asegure garantizar “el goce y el ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos”, no parece que ocurrirán cambios efectivos en Cuba: el PCC, como siempre, mantendrá el control de la sociedad, dominará los medios de comunicación, dosificará los derechos políticos de la ciudadanía (expresión, asociación, reunión, entre otros), impedirá la formación de otros partidos o grupos, y defenderá el carácter irrevocable del sistema cubano.

En los debates parlamentarios del 21 y 22 de julio pasado, José Luis Toledo Santander, presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos de la Asamblea Nacional, dijo: “esta Constitución va a organizar el diagrama estatal del país, pero hay una fuerza que está por encima del Estado, [una fuerza] que es dirigente y superior. Es el Partido. Luego, la Constitución no puede trazarle directrices al Partido”.   

Aunque la nueva Constitución asegure garantizar “el goce y el ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos”, no parece que ocurrirán cambios efectivos en Cuba

La declaración provocó numerosas reacciones y críticas. Raúl Rodríguez Ayala, periodista del canal TeleCubanacán, de Villa Clara, compartió en su cuenta de Facebook un fragmento del discurso de Toledo Santander y agregó: “Por declaraciones como estas es que considero VITAL el debate popular sobre lo que debe o no ser refrendado en nuestra #Constitución. Por encima de la Ley de Leyes no puede estar nadie, pues nada ni nadie está exento de decisiones erradas”.

Por su parte, el usuario Luis Osvaldo González, cubano residente en La Florida, Estados Unidos, se preguntó: “¿Cómo un ente político puede estar por encima de la Ley de Leyes de un país? (…) ¿Para qué se quiere Constitución si por encima de la voluntad del pueblo hay otro aparato que decide lo que se hace y no [se] hace?”

El proyecto de Constitución sostiene invariablemente que “el socialismo y el sistema político y social revolucionario son irrevocables”. También asegura que los medios fundamentales de producción son de propiedad social. En cambio, reconoce la propiedad privada y elimina la referencia a “la explotación del hombre por el hombre” (artículo 14 de la actual Carta Magna).

Aunque el fenómeno de la explotación podría ser más notable hoy que en 1976, cuando se aprobó la Constitución vigente, la referencia fue borrada del proyecto de Ley suprema. Sin embargo, la omisión ajustará en parte el cuerpo constitucional al panorama social y a las políticas económicas puestas en práctica por el gobierno del General Raúl Castro.

“¿Cómo un ente político puede estar por encima de la Ley de Leyes de un país? (…) ¿Para qué se quiere Constitución si por encima de la voluntad del pueblo hay otro aparato que decide lo que se hace y no [se] hace?”

El texto de la nueva Ley de leyes también sostiene que “el Estado reconoce, respeta y garantiza la libertad de pensamiento, conciencia y expresión” (artículo 59). Por su parte, la Constitución vigente asegura: “Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista (fragmento, artículo 53). Y si bien la omisión de la frase condicional aumenta el supuesto margen de la libertad de expresión, el panorama de los medios y el periodismo en Cuba no queda trazado en este proyecto de Constitución, sino que será sujeto a la (futura) ley.

Ni siquiera en el reciente congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), donde los delegados refrendaron una Política de Comunicación aprobada por el Comité Central del PCC, quedaron pautadas las normas legales para ejercer el periodismo en Cuba. El contenido de la Política no trascendió las puertas cerradas del congreso de la Upec.

A raíz del debate constitucional, varias organizaciones independientes también han reclamado que la Carta Magna reconozca el derecho de los animales a recibir un trato ético. (Foto: Yariel Valdés González).

El proyecto de Carta Magna prohíbe la discriminación por razones de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional y otra distinción lesiva a la dignidad humana (Capítulo I, artículo 40), pero no reconoce la opinión política ni el nivel económico, por ejemplo, como motivos de discriminación.

La abogada cubana Laritza Diversent, exiliada en los Estados Unidos, aseguró en Facebook: “Nos falta también la discriminación por exclusión en base al origen nacional. ¿Por qué no puede un nacional invertir en un hotel? ¿O un universitario ejercer el autoempleo en la profesión que se graduó? ¿Por qué un solo partido político y una sola ideología?”

el panorama de los medios y el periodismo en Cuba no queda trazado en este proyecto de Constitución, sino que será sujeto a la (futura) ley.

Hasta ahora los debates y polémicas avivan las redes sociales, pero no alcanzan a la sociedad desconectada de internet.

Jovann Silva Delgado, un abogado cubano residente en Texas, Estados Unidos, tiene claro el papel que deberían jugar sus compatriotas: “Cada cubano debe tomar la hoja de una libreta, hacer dos columnas y empezar a enumerar de un lado los aspectos positivos del proyecto de reforma constitucional y, del otro, los aspectos negativos, para tomar una decisión sobre si apoyar o no su texto”.

 

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Carlos Alejandro Rodríguez Martínez

Carlos Alejandro Rodríguez Martínez

Carlos es o quiere ser —como aceptaría Samuel Feijóo— una criatura de los campos de Cuba. Tiene las maneras rurales, la timidez hosca de la tierra. Ha pensado muchas veces en dejar el periodismo y dedicarse a salvar perros callejeros. Y ha pensado también —pero teme confesarlo— que quizá sería feliz como drag queen. Sin embargo, no se atreve a nada: por ahora es, y seguirá siendo, periodista freelance.

Comments (1)

  • Ricardo E. Trelles

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    // Esa es solo la propuesta de “constitución” del PCC //

    El resto de nosotros podemos elaborar una Constitución Nacional legítima, HECHA POR TODOS los que quieran y sepan participar, con el Gran Foro Legislativo Nacional Cubano. Hasta después de que el PCC “apruebe” y “establezca” su “constitución”, el GFLNC tendría un efecto decisivo. ¡Discutiendo libremente la del PCC y elaborando una buena, nueva, de todos!

    Ver GranFLNC.net

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