Cissy contra todes


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Cissy Miranda Amaro, una cantante cubana transgénero, se hizo un lugar en España tras vencer la barrera de la discriminación de ambos lados del Océano Atlántico.

Es el año 2013, en el reality show La voz, versión española. Cissy Miranda acaricia el piano y canta como Celine Dion pero un bolero: “Nosotros”. El jurado todavía no la ve, solo la escuchan, la imaginan. No saben, supuestamente, que es una inmigrante transgénero, afrodescendiente y cubana de 40 años.

Cuando termina su interpretación los sorprende con una historia color de rosa de autosuperación, gracias a que logró embarcarse hacia Europa. David Bisbal la quiere en su equipo, pero ella no acepta, prefiere el de Rosario Flores porque su madre amaba a Lola Flores. Y así Cissy se hace famosa.

Cissy Miranda posa en el Parque del Retiro de Madrid (Milena Hidalgo)

Su familia en Cuba no puede enterarse a tiempo por la falta de Internet. No fueron testigos de su mejor pose para la cámara; si hubiera sido totalmente sincera no le hubiese alcanzado el tiempo televisivo para contar toda la adversidad sufrida en uno y otro lado del Atlántico. ¿Cómo ha conseguido salir adelante cuando todo está en contra?

Cissy nació cerca de Viñales, Pinar del Río, en los años 60, en una familia convencional y religiosa. Evita recordar el nombre con que la etiquetaron al llegar al mundo porque desde siempre tuvo una certeza: su exterior distaba de lo que era dentro, de lo que quería ser. Se reprimió toda la vida, como defensa al rechazo familiar y popular a su expresión abierta de una identidad incomprendida. Por eso —y en menor medida por las razones económicas y políticas habituales por las que l@s cuban@s se marchan de la isla-— vive en España hace ya 23 años.

Aunque dice no darle importancia a lo que piensen los demás, en su tierra no lograba asumirse en plenitud por temor a los prejuicios. Pinareña, comenzó a emigrar dentro del propio país yendo a la capital en busca de los grandes escenarios. Nunca había pasado de travestirse para actuar; en su vida privada mantenía un perfil discreto, sin renegar de sí misma pero tampoco sin hacer público su deseo.

Así partió hacia la península ibérica con visado de trabajo, como lo hacen muchos, a cantar en un bar. Ya en Barcelona, un día se apareció en Feeling, donde trabajaba, vestida de mujer y a partir de ahí se acabó el cuidado de las falsas apariencias. No hay fotos del look anterior: “Eso era, pero no era yo”, dice. Irse lejos de casa, a veces, es el paso necesario para empezar a ser quien decidas ser. Estar en donde conocen tu pasado condiciona tu presente. Ella volvió a nacer sin cuestionamientos de nadie y menos el de su familia, quizás el más doloroso. Pero esa libertad tiene un precio. Y no para todas las personas es el mismo.

 

La voz 2014

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Al principio no había David Bisbal que la elogiase. Era parte de las ocho de cada diez personas transgénero que están en paro en España. Cissy, como es común en tierra ajena, ha tenido que hacer mucho fuera de su perfil profesional para ganarse el pan. En el primer piano bar en que trabajó, le retuvieron los documentos para forzarla a permanecer allí, y cuando se las ha visto peor ha tenido que dar clases de piano a domicilio y cuidar ancianos, entre otros empleos donde ha soportado maltratos físicos y psicológicos. Por esto decidió irse por un tiempo a Alemania, donde estuvo presa “en la jaula del amor” hasta que decidió regresar a Barcelona.

Cissy es una emigrante perteneciente a más de una minoría cuya cotidianidad hace dudar de las estadísticas. Públicamente parece estar todo bien, según el reciente estudio “Actitudes hacia las personas transgénero”. España, en competencia con 16 países donde destacan Argentina, Alemania o Estados Unidos, es la región con más tolerancia hacia la diversidad. Ocho de cada diez personas apoya que sean incluidas en las Fuerzas Armadas, que puedan adoptar y el gobierno proteja sus derechos. Unos años antes de esta investigación, en 2014, se aprobó en Andalucía la Ley integral para la no discriminación por motivos de identidad de género y reconocimiento de los derechos de las personas transexuales —con el único precedente de la Ley de identidad de género en Argentina en 2012.

Sin embargo, en la vida real, explica Cissy, esa que sucede fuera del foco de los medios, sin la presión de responder adecuadamente a encuestas ni posar bien ante el mundo, la sociedad española tiene aún vivo y coleando el bicho de la homotransfobia. Si a eso se le suma que seas inmigrante y afro, tu vida puede resultar un combate desigual, ya no por alcanzar esos sueños que te sacaron en tu país, sino por la mera sobrevivencia.

En una entrevista Cissy dijo que cree en los cuentos de hadas, por eso la historia que prefiere contar sobre su estancia en España es la del país de las maravillas, donde quiere envejecer en una casa en la playa, cocinando arroz con legumbres y tomando vino espumoso, junto a quien la ame. Suele evitar hablar de lo que sucedió antes de cantar en La Voz, tanto en España como en su país natal. Su vida ha tenido mucho de montaña rusa.

Hoy Cissy se declara una mujer feliz, aun sin operarse para serlo. La cirugía para ponerse pechos fue dolorosa y carísima. En algún momento abogó por la cirugía de reasignación sexual, pero no tenía el dinero, ahora no lo haría porque de todos modos: “no consigues lo que de verdad deseas, solo obtienes un hueco incapaz de darte placer y la dependencia de hormonas para toda la vida. Quien esté conmigo que me quiera como soy”.

La rodean amigos que la aceptan y quieren así como es, a pesar de sufrir de vez en cuando la indiscreción de algunas personas en la calle. Cuando habla de su vida romántica sonríe con picardía, se siente satisfecha con lo vivido; aún recuerda con tristeza aquella historia de seis años que debió terminar por la reacción de la familia del novio —que ya le tenía sus reservas “por ser negra”— al enterarse de que era transgénero. Ahora está soltera y “con mucho amor para dar”, concentrada en preparar nuevos espectáculos —de los que todavía se reserva los comentarios—, pero esperanzada porque sabe que en España puede casarse y formar su familia.

Hace más de diez años, de regreso a su Pinar del Río, sorprendió a su madre, su padre y hermanas cuando entró a la casa con su nuevo look. Dice que, asombro aparte, todos priorizaron sobre los prejuicios la alegría de volver a verla.

 

#alfombraroja

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Desde Madrid, su opinión sobre los avances alcanzados en Cuba en el tema, basada en lo que escucha de sus amistades, se resume a la alegría de que ya no se lleven a la cárcel a los homosexuales, solo por serlo, y de que haya instituciones involucradas en la salvaguarda de los derechos de todas las personas LGBTI+. Pero sabe que el mismo bicho que lastra la subjetividad de España sobrevive allende el mar en su isla machista, aunque le pese. Y se alegra de haber podido salir de todo aquello, aun cuando el viaje a la felicidad, siempre incompleta, resulte en un reinventarse constante cual fénix rebelde contra su propio fuego.

Estar en donde conocen tu pasado condiciona tu presente. Cissy volvió a nacer sin cuestionamientos de nadie y menos el de la familia, quizás el más doloroso. Pero esa libertad tiene un precio. Y no para todas las personas es el mismo.

 

Le amo

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Milena V. Hidalgo Castro

Milena V. Hidalgo Castro

Escritora cubana que en su blog Rumiante re-mastica la humanidad para digerirla mejor. Milena va a colaborar con todo sitio que respete la verdad y a Cuba. Una de la pocas veganas en la isla, comparte la devoción de Popeye por las espinacas. Sabe que las penas no se olvidan bailando, como dice la canción, pero baila de todas formas.

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