La isla pagana


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El sincretismo cubano es una mezcla de santos católicos y deidades africanas. 

Texto: Laura Rodríguez Fuentes. Fotoreportaje: de Yaniel Tolentino.

Las religiones afrocubanas comenzaron a practicarse en la isla luego de la llegada de los esclavos traídos principalmente del oeste de África a principios del siglo XVIII. Los africanos, muchos de ellos pertenecientes al grupo etnolinguistico yoruba todavía presente en Nigeria o Benín, adoraban a diferentes deidades de acuerdo a la tribu a la que pertenecían. En el siglo XIX se fue dando la unión de dichos cultos yorubas en lo que se conoce como “Regla de Osha”.

Aunque el término santería se utilizó de manera despectiva por parte de los españoles que practicaban el catolicismo hacia sus esclavos, la adoración a las divinidades yorubas -llamadas orishas– se acentuó en Cuba de manera descomunal hasta nuestros días. En su empeño por esconder la práctica religiosa, los yorubas identificaron a sus deidades con los santos católicos: el resultado fue un sincretismo local, bien propio de Cuba.

Un rumor muy fuerte afirma que los “barbudos revolucionarios” de 1959 bajaron de las lomas con santos en su cabeza e, incluso, que algunos de los que actualmente se encuentran en el poder, aunque no porten en público collares ni pulseras con los colores del orisha al que se consagra, recibieron la “batería completa” de bendiciones yorubas.

Se dice que no son pocos los dirigentes que tuvieron que ocultar soperas y calderos para que no se les acusara de diversionismo ideológico o de faltar a los preceptos del materialismo socialista. La religión yoruba fue perseguida por la Revolución y tratada de silenciar: la policía irrumpía en tambores y otros festejos de adoración para cargar con cuanto santero o visitante cupieran en la parte trasera de las patrullas.

 

Aunque la religión yoruba fue mimetizada y circunscrita a grupos marginales, con el tiempo fue cada vez menos estigmatizada. Se ha popularizado sin precedentes en los últimos años, sobre todo desde la fundación en 1992 de la Sociedad Cultural Yoruba, en el contexto de una incipiente apertura en el país. Hasta 1992 no se podía pertenecer, por ejemplo, a la Unión de Jóvenes Comunistas si se era yoruba.

En la actualidad, sin estádisticas, se presume un mayor número de iniciados en la religión yoruba en Cuba desde edades más tempranas. Unos, en busca de ashé: un término que implica poder, bendición, estabilidad y salud o porque realmente se sienten comprometidos con los orishas. Otros, quizás, porque cuentan con el dinero para emplearlo en tales menesteres y se empeñan en perseguir la moda de los tiempos, aunque no sepan “tirar los chamalongos”, como se le dice a los pequeños redondeles de cáscara de coco pulida que se utilizan para la adivinación en la regla de osha.

Resulta imposible contabilizar cuántos santeros se consagran en Cuba cada año porque no existen registradas tales estadísticas. Se puede advertir el crecimiento de los practicantes por dos factores principales: la amplia visibilidad de iyawós vestidos de blanco en las calles y el aumento de las tiendas de artículos yorubas, así como, la carestía de muchos productos. Con la apertura al trabajo por cuenta propia, el Estado aprobó el oficio de vendedor religioso por la amplia demanda que tiene en el país, otro síntoma que mide el aumento de los seguidores de la osha.

Rafael Duarte, autor del libro “Religión, ética y ley en el fin del siglo cubano” apunta que “un porcentaje significativo de las decisiones más importantes para su vida personal que hoy toman los cubanos son consultados directa o indirectamente en algún espacio mágico o religioso. De suerte que, la influencia de las creencias y religiones sobre nuestra vida cotidiana no debe ser despreciada”.

Cuando no se encuentra una solución racional que te permita mejorar la vida, para muchos no queda otro remedio que recurrir al plano espiritual. En el estudio Culturas encontradas: Cuba y Estados Unidos, de los investigadores Rafael Hernández y John Coartsworth,  se menciona que la religión afrocubana sirve de alternativa a muchas personas que, “al sentirse frustradas en sus aspiraciones espirituales o cotidianas, buscan en ella otra concepción de la vida, a escala de los seres humanos, con sus virtudes y defectos, sin dolorismos existenciales(…) porque como dice un viejo proverbio africano, el remedio del hombre, es el hombre”.

Aunque muchos santeros han tomado la religión como un negocio y cobran altos precios por entregar determinado orisha, hay otros que la practican con seriedad y nunca para resolverles a sus ahijados cuanto capricho amoroso se les antoje o para facilitar un viaje al extranjero, peticiones frecuentes de los mortales cubanos. Generalmente, el precio de una consulta oscila entre los veinte o treinta pesos moneda nacional y, a los extranjeros, su equivalente en CUC. Hay quienes se han dedicado a lucrar con los artículos de esta práctica: ya sean soperas, calderos, collares, hasta animales que se sacrifican en las ceremonias.

Mundo cubiche

Yaniel Tolentino cuenta a través de esta serie de fotos la celebración de San Lázaro, cada diciembre en Cuba.

La devoción por San Lázaro tiene su epicentro cada 17 de diciembre en Rincón, Boyeros, La Habana. La flagelación y los sacrificios son moneda corriente para pedir o para agradecer. (Foto Yaniel Tolentino)
Unas 15 mil personas concurren cada año al santuario de Rincón. Se dice que los milagros que ocurren tras peregrinar deben mantenerse en secreto. (Foto: Yaniel Tolentino)
En el ritual confluyen el mito católico de San Lázaro, el personaje bíblico amigo de Jesús con Lázaro, el mendigo que aparece en una parábola del Evangelio de San Lucas y  Babalú Ayé, un orisha africano. (Foto: Yaniel Tolentino)
La festividad también es conocida como
Babalú Ayé es la
Mucha gente lleva a sus hijos para que el Viejo Lázaro los bendiga (Foto: Yaniel Tolentino)
  • La devoción por San Lázaro tiene su epicentro cada 17 de diciembre en Rincón, Boyeros, La Habana. La flagelación y los sacrificios son moneda corriente para pedir o para agradecer. (Foto Yaniel Tolentino)
  • Unas 15 mil personas concurren cada año al santuario de Rincón. Se dice que los milagros que ocurren tras peregrinar deben mantenerse en secreto. (Foto: Yaniel Tolentino)
  • En el ritual confluyen el mito católico de San Lázaro, el personaje bíblico amigo de Jesús con Lázaro, el mendigo que aparece en una parábola del Evangelio de San Lucas y  Babalú Ayé, un orisha africano. (Foto: Yaniel Tolentino)
  • La festividad también es conocida como
  • Babalú Ayé es la
  • Mucha gente lleva a sus hijos para que el Viejo Lázaro los bendiga (Foto: Yaniel Tolentino)
  • La devoción por San Lázaro tiene su epicentro cada 17 de diciembre en Rincón, Boyeros, La Habana. La flagelación y los sacrificios son moneda corriente para pedir o para agradecer. (Foto Yaniel Tolentino)

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  • Unas 15 mil personas concurren cada año al santuario de Rincón. Se dice que los milagros que ocurren tras peregrinar deben mantenerse en secreto. (Foto: Yaniel Tolentino)

  • En el ritual confluyen el mito católico de San Lázaro, el personaje bíblico amigo de Jesús con Lázaro, el mendigo que aparece en una parábola del Evangelio de San Lucas y Babalú Ayé, un orisha africano. (Foto: Yaniel Tolentino)

  • La festividad también es conocida como "El viejo Lázaro" para sintetizar a los 3 mitos que confluyen. (Foto: Yaniel Tolentino).

  • Babalú Ayé es la "deidad de la viruela, la lepra, las enfermedades venéreas y, en general, de las afecciones de la piel." Murió y revivió. San Lázaro según la biblia fue revivido por Jesús. Y "Lázaro, el mendigo" es el santo patrón de los leprosos. (Foto Yaniel Tolentino).

  • Mucha gente lleva a sus hijos para que el Viejo Lázaro los bendiga (Foto: Yaniel Tolentino)

  • La devoción por San Lázaro tiene su epicentro cada 17 de diciembre en Rincón, Boyeros, La Habana. La flagelación y los sacrificios son moneda corriente para pedir o para agradecer. (Foto Yaniel Tolentino)
  • Unas 15 mil personas concurren cada año al santuario de Rincón. Se dice que los milagros que ocurren tras peregrinar deben mantenerse en secreto. (Foto: Yaniel Tolentino)
  • En el ritual confluyen el mito católico de San Lázaro, el personaje bíblico amigo de Jesús con Lázaro, el mendigo que aparece en una parábola del Evangelio de San Lucas y  Babalú Ayé, un orisha africano. (Foto: Yaniel Tolentino)
  • La festividad también es conocida como
  • Babalú Ayé es la
  • Mucha gente lleva a sus hijos para que el Viejo Lázaro los bendiga (Foto: Yaniel Tolentino)

 

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Laura Rodríguez Fuentes

Laura Rodríguez Fuentes

Periodista guajira del centro de Cuba dedicada también a la santería y otras artes paganas. Bohemia, adicta a la vida cultural nocturna, defensora por siempre de todas las personas a quienes tratan de quitarles la voz.

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