Cuba está llena de mitos y leyendas que, versiones exageradas o no, respiran gracias a que son parte de las raíces y fruto de nuestra cultura.

Si mi isla es casi inverosímil para muchos se debe a que vive su propio “real maravilloso”, parafraseando a Alejo Carpentier. 

En casi todos los pueblitos del país se cuentan historias de señoras con dones mágicos, nuestras propias brujas criollas, capaces de “amarrar” un hombre a una mujer y viceversa, entre otras muchas utilidades. Los campos tienen sus “niños del diente largo” y otras apariciones luminosas en el camino real o a la sombra de una ceiba. Los que afirman haber conocido a una mujer, acompañarla a su casa y al ir a buscarla al otro día ya no estaba porque había muerto tiempo atrás. Los testimonios de quienes vieron a un “cagüeiro” salir de alguna casa como hombre y a los pocos pasos tornarse en perro. La mayoría de los ríos alberga algún “güije” añejo y malicioso. Los que tiemblan al escuchar el canto del Sijú aseguran es augurio de muerte. Hay rutas dignas de peregrinaje por donde nuestros ancestros cimarrones huyeron hacia una vida mejor guiados por sus creencias y sueños que hasta hoy nos guían. Y los abuelos que nos asustaron con anécdotas de espíritus.  Somos un real maravilloso.

Incluso la Revolución tiene su cualidad legendaria, comenzando por sus líderes que sin dudas alimentan la  un mito que acompaña su día a día en la memoria que funda y cambia.

Cuba resulta una fábula flotante en el Caribe para quien desde fuera busca asombro y para los que desde dentro lo son. Tremenda Nota les comparte en este número algunos de esos trozos de nuestra maravilla cierta en esa manera de la veracidad de lo extraordinario. 

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Milena V. Hidalgo Castro

Milena V. Hidalgo Castro

Escritora cubana que en su blog Rumiante re-mastica la humanidad para digerirla mejor. Milena va a colaborar con todo sitio que respete la verdad y a Cuba. Una de la pocas veganas en la isla, comparte la devoción de Popeye por las espinacas. Sabe que las penas no se olvidan bailando, como dice la canción, pero baila de todas formas.

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