Un día para la mujer cubana


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Si googleas “mujer cubana” vas a dar con una lista poco diversa de información. La mayoría de los materiales que aparecen sobre el tema redundan en su lado sensual y en el reconocimiento de su carisma y emprendimiento a toda costa.

Sin pretender negar esas cualidades, ilustradas siempre por alguna foto en la que parecemos estar buscando el mejor partido siempre, y apelando a lo que tenemos en común y de diferente con respecto a las féminas del resto del mundo, te pedimos, a tí que buscas la verdad sobre Cuba, que abras los ojos para ver a las cubanas como lo que son, personas con una realidad que las lleva a hacer lo que deban para sobrevivir del mejor modo, lo mismo que hace el resto de la especie sea de donde sea.

Pero no me malinterpretes, sigue buscando en Google. Lo que ofrece es cierto, aunque depende de la manera en que se vea, como sucede con todo lo publicable. La cubana es esa mujer bella, trabajadora, cariñosa y bailadora. También esa estudiante que se sienta en el malecón a poner sus sueños profesionales en cada ola, si no los ve pronto a realizarse. Esa obrera que llega del trabajo a la segunda parte de su jornada laboral, en casa, con sus hijo y marido, quien con suerte no sea un machista consciente y “ayuda” con los quehaceres domésticos. Esa abuela jubilada que se contrata nuevamente para no aburrirse en casa o porque necesita el dinero, incomprendida por sus compañeras de trabajo que aún no rondan los sesenta y maldicen el cambio de ley sobre la edad de jubilación. La bailarina de cabaret que soporta las insinuaciones de los turistas solo por el excedente salarial. La joven que se prostituye porque no ve otra manera ganarse la vida o porque prefiere esa, aunque tal vez no le sea tan fácil como pudiera pensarse. La que se marcha con la isla en el corazón; la que la olvida o la usa como etiqueta a su favor en otros lares. La gerente del hotel, la presidenta del poder popular, la maestra, la ama de casa, la agricultora… la heroína diaria que emula a las de la Historia aunque su nombre jamás se imprima en libro alguno.

Te propongo, lectora y lector, que rompas esa rutina, pases de Google por un momento y vengas donde nosotros, a enterarte de primera mano cómo son algunas de las mujeres de esa isla donde todo es tremendo… sobre todo ellas.

 

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Milena V. Hidalgo Castro

Milena V. Hidalgo Castro

Escritora cubana que en su blog Rumiante re-mastica la humanidad para digerirla mejor. Milena va a colaborar con todo sitio que respete la verdad y a Cuba. Una de la pocas veganas en la isla, comparte la devoción de Popeye por las espinacas. Sabe que las penas no se olvidan bailando, como dice la canción, pero baila de todas formas.

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