Todo al “bombo”: la lotería de visas


Visas

Tras el fin de los beneficios migratorios en Estados Unidos para los cubanos, el “bombo”, como se llama en Cuba al sorteo del Programa de Visas de Diversidad, es la única vía que le queda a la mayoría de los cubanos para aspirar viajar al país del norte*.

  • Uno de cada diez cubanos que postulan son elegidos

  • La inscripción es gratuita pero para completar el trámite hay que viajar a Colombia.

  • Los ganadores de este año serán anunciados después de Mayo.

 

 

Elinays está segura: “Si me llega el bombo tengo la vida resuelta”. Tiene 30 años y trabaja como farmacéutica en Cerro. Su objetivo es que su niña, que ahora está en segundo grado, crezca en Miami. Vive en Luyanó, el barrio donde nació, al sur de La Habana.

Mario, el esposo de Elinays, está cumpliendo una misión internacionalista en Sudáfrica como técnico de la construcción. Hace tiempo concluyeron que no podían seguir esperando a que hubiese cambios en Cuba y decidieron emigrar a Estados Unidos.

“Como no tenemos a nadie que nos reclame, estábamos ahorrando lo que gana Mario en la misión para pagar el viaje a México y cruzar la frontera” comenta Elinays. Ahora tienen el dinero pero tras el fin de “pies secos, pies mojados” se acabó la facilidad para entrar como sea a Estados Unidos y tener residencia al primer o segundo año. Les toca dejárselo al destino y cruzar los dedos: se anotaron en el “bombo”, el Programa de Visas de Diversidad (Diversity Visa Program), un sorteo de hasta 55 mil tarjetas de residencia que el gobierno de Estados Unidos organiza anualmente desde 1990.

Registrarse en el “bombo” es gratuito, solo hay dos requisitos: tener al menos un diploma preuniversitario o haber acumulado dos años de experiencia laboral. En el sorteo suelen participar entre doce y quince millones de personas de todo el mundo. En el 2015 la cifra estuvo arriba de los 14 millones, entre ellos unos 113 mil cubanos.

Entre las reglas del sorteo, el Departamento de Estado aclara que no son tenidos en cuenta aquellos “ciudadanos de los países que han enviado a más de 50.000 inmigrantes a los Estados Unidos en los últimos cinco años”. No hay estadísticas publicadas sobre los cubanos favorecidos o no en los sorteos de 2016 y 2017 pero Cuba suele ser una excepción a la regla: es admitida en el sorteo aunque solo en 2015 emigraron más de 43 mil cubanos y en 2016 más de 56 mil a territorio estadounidense.

 

En el sorteo suelen participar entre doce y quince millones de personas de todo el mundo.

 

La convocatoria para 2019 -abierta entre el 18 de octubre y el 22 de noviembre de 2017- genera expectativas tras la cancelación de la Ley de Ajuste y la paralización del procesamiento de visas en la embajada de Estados Unidos en La Habana en septiembre de 2017.

Perseguir a la suerte

La palabra “bombo” se hizo muy popular durante la década del noventa, cuando los cubanos, además de participar en el Programa de Visas de Diversidad , podían inscribirse en el Programa Especial para la Emigración Cubana, un sorteo creado exclusivamente para el país caribeño.

Estados Unidos autorizó sortear 5 mil visas solo para cubanos por primera vez en 1994: el número de visas de inmigrante y refugiados no solía alcanzar las 20 mil que el gobierno norteamericano había aceptado otorgar cada año en virtud de los acuerdos migratorios con Cuba.

Ese bombo tuvo solo tres ediciones -1994, 1996 y 1998- y fue suspendido por presiones de La Habana. Para anotarse se debía enviar una carta a la entonces Oficina de Intereses y miles de personas se apuntaron. Recién en el 2013 que la Oficina terminó de procesar las visas relacionadas con esa lotería.

Tras la eliminación del Programa Especial para la Emigración Cubana, los cubanos se resignaron a participar en el de Visas de Diversidad; donde tienen que competir con migrantes de todo el mundo y las probabilidades de ganar son escasas.

Según cifras del Departamento de Estado norteamericano, entre 2011 y 2015 casi 300 mil cubanos se anotaron en la lotería internacional de visas. Fueron escogidos menos de 4 mil: uno de cada diez cubanos.

Michel Águila es uno de los afortunados. Vive en Texas desde julio de 2016 gracias al sorteo y le jura a Tremenda Nota: “Hay gente que duda de la veracidad pero soy cien por ciento testigo de que es real”.

¿Gratis? 

“En comparación con otros años no ha venido casi nadie a apuntarse”, cuenta Rafael, un ingeniero de La Habana de 49 años que cobra 5 CUC por ayudar a la gente a inscribirse en el “bombo”. “Es cierto que con la Wifi muchas personas se conectan y pueden hacer la inscripción pero creo que todo el problema de los ataques acústicos y que la embajada esté casi cerrada también ha hecho que mucha gente desista”. Rafael cobra 5 si van hacia él pero los precios llegan a 10 y hasta a 15 si lo requieren a domicilio.

El ingeniero tiene conexión a internet en su casa en Santo Suárez a través de Enet, uno de los servicios de conectividad de ETECSA. Hace varios años se dedica a publicar anuncios en Revolico -el mayor mercado on line del país- y realizar trámites de viaje, desde reservar cita para una embajada hasta llenar formularios.

 

“Entre 2011 y 2015 casi 300 mil cubanos se anotaron en la lotería internacional de visas. Fueron escogidos menos de 4 mil: uno de cada diez cubanos”

 

Los ganadores del sorteo, como el resto de los cubanos solicitantes de visa de inmigrante tal como se anunció en Octubre de 2017, deberán viajar a Colombia para la entrevista, si no cambia la situación actual de la embajada de Estados Unidos en la isla. Por ahora, la sede diplomática estadounidense en La Habana solo ofrece servicios de emergencia a ciudadanos estadounidenses y tramita únicamente visas de no inmigrante diplomática u oficial y de tratamiento médico.

“Una ventaja del bombo es que tenías que tener dinero, pero no tanto, si lo comparabas con otras vías solo necesitabas tener dinero para el boleto de avión a Estados Unidos y la documentación” explica Rafael a Tremenda Nota. Ahora, a eso deben sumarle tramitar la visa colombiana más la compra de vuelos a Bogotá y el costeo de la estancia en la capital de Colombia.

 Todo que ganar y poco que perder

El nuevo obstáculo ha hecho que muchos descarten esa opción, pero a Heidi, una estudiante de Psicología de Santiago de Cuba, no la ha hecho cambiar de idea: “¿El dinero para ir hasta allá? La verdad es que no lo tengo, pero si me llega ya me encargaré de pedir prestado o buscar una alternativa” le comenta a Tremenda Nota. Tiene 28 años y esta es la sexta ocasión que se apunta al bombo. Primero la anotaban los primos que viven en Nueva Jersey pero ahora se conectó en un punto WiFi y aprendió: se inscribe ella misma. Heidi está segura “Yo no pierdo la esperanza y me sigo anotando porque tengo mucho que ganar y poco que perder”.

“Hace como dos años tuve que hacerme un carnet de identidad nuevo. Ese día estaba una pareja con dos hijos, todos sacando pasaporte porque les había llegado el bombo: ¡Había que ver la felicidad que tenían! Yo me dije, si a ellos les tocó, ¿por qué no me va a llegar a mí?” dice ilusionada.

“Eso sí –agrega- espero que este año sea el mío, porque ahorita la juventud se me acaba y además, dicen que se van a acabar los sorteos”.

¿El último bombo?

El rumor crece a medida que se endurecen las políticas migratorias de Donald Trump.

La reforma migratoria que el magnate pretende impulsar incluye la eliminación del sorteo.  Si el proyecto de ley S.534 fuera aprobado durante del próximo año, la lotería de visas del año fiscal 2019 sería la última.

Mientras esa propuesta legal navega en el senado, el Departamento de Estado ya anunció que los candidatos escogidos como parte del Diversity Visa Program 2019 serán dados a conocer entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre de 2018. Cada país podrá recibir hasta un siete por ciento de las residencias permanentes sorteadas. 

*Fotos: Pixabay.como y fotomontajes de Tremendanota.com

 

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Amelia Roque

Amelia Roque

La nueva revolución periodística.

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